El acusado culpó a la víctima y negó el femicidio

NewsITe
Carlos Rivero, aspirante a gendarme, quedó formalmente imputado por el femicidio de su pareja, Camila Vecchiarello, y afrontará un año de prisión preventiva mientras avanza la investigación en San Juan. El joven prestó declaración en la audiencia de acusación y ensayó una insólita defensa: aseguró que la víctima “se puso loca y se acuchilló”, versión que la fiscalía considera incompatible con la evidencia reunida hasta el momento.
El caso conmociona a la provincia cuyana no solo por la violencia del ataque, sino también por los datos que surgieron de la autopsia. El informe preliminar determinó que Camila murió a raíz de una hemorragia severa producto de más de diez puñaladas. Además, los peritos constataron que cursaba un embarazo de pocas semanas, situación que Rivero dijo desconocer.
Durante la audiencia, realizada ante el fiscal Adolfo Díaz y el juez de Garantías Federico Rodríguez, el detenido intentó instalar la idea de un hecho autoinfligido. Relató que la discusión comenzó cuando comunicó su intención de regresar a Salta, de donde es oriundo. Según su versión, la joven habría reaccionado de manera agresiva y le habría anunciado que se quitaría la vida si él la dejaba.
Rivero sostuvo que, en medio del conflicto, Camila tomó un cuchillo tipo sierra y primero intentó herirlo a él. Luego, siempre de acuerdo con su relato, se habría autolesionado: “Ella agarró y se lo metió”, afirmó ante las autoridades. Sin embargo, la cantidad de heridas y su distribución en el cuerpo de la víctima abren serios interrogantes sobre la verosimilitud de esa explicación.
Imputación por femicidio y pruebas clave en el expediente
Tras escuchar al acusado, el Ministerio Público Fiscal resolvió imputarlo por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, figura que encuadra el hecho como femicidio. De ser hallado culpable en un futuro juicio oral, podría recibir la pena de prisión perpetua, la más severa prevista por el Código Penal argentino.
Entre los elementos que sostienen la acusación se encuentra el resultado preliminar de la autopsia, que describe la multiplicidad de puñaladas como causa directa de la muerte. También cobra peso una nota manuscrita hallada en la escena del crimen y atribuida a Rivero, considerada por la fiscalía como pieza clave para reconstruir lo ocurrido en las horas previas al ataque.
El propio imputado reconoció tener heridas en su cuerpo, pero declaró que se las provocó en un intento de quitarse la vida al sospechar que la Justicia lo responsabilizaría por el hecho. Esa afirmación también será analizada por los investigadores a partir de peritajes médicos y criminalísticos, que deberán determinar si se trata de lesiones defensivas, de ataque o de carácter posterior.
Con la medida de 12 meses de prisión preventiva, la causa entra ahora en una etapa de profundización de pruebas, en la que se esperan nuevos estudios forenses, testimonios del entorno de la pareja y análisis de la relación previa. El caso se enmarca en un contexto de preocupación sostenida por la violencia de género en el país y vuelve a poner en debate la necesidad de fortalecer las políticas de prevención y protección para mujeres en situación de riesgo.

