Sobre finales de julio de 1989, el basquetbolista norteamericano Eddie Pope terminaba con la vida de Nirvana Ércoli. La joven nicoleña de 27 años se había negado a retomar, con quien sería su homicida, una relación conflictiva que llevaba cuatro años. Pope dijo que fue suicidio, pero la justicia comprobó el crimen.

De la Redacción de EL NORTE
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Nirvana Ércoli tenía 27 años en julio de 1989 cuando cayó del balcón de un quinto piso ubicado en calle Chacabuco 178 de San Telmo. Era una joven nicoleña que había pasado gran parte de su vida en la vivienda familiar ubicada en calle Francia entre Lavalle y León Guruciaga de nuestra ciudad. Cuatro años antes había conocido en Mar del Plata al basquetbolista norteamericano Eddie Pope, de quién se enamoró. Según los testimonios del momento la relación que había comenzado muy bien fue tornándose conflictiva por lo que la joven decidió terminarla. Afirman que ella trataba de ocultarse de él porque ya no lo amaba y se lo había dicho en reiteradas ocasiones. Pope no lo aceptó y la acechaba. A pesar de que por protección solo la familia sabía la dirección del departamento donde se encontraba, él se las ingenió para ubicarla y fue hasta allí. En un hecho, en principio confuso, ambos cayeron por el balcón. Nirvana murió y Eddie Pope resultó herido.
Las primeras noticias publicadas por los medios capitalinos sobre su muerte eran dispares. Hablaban de “La trágica decisión de una pareja de morir juntos arrojándose al vacío”, “Una pareja se tiró de un quinto piso: la mujer falleció” o “Favorable evolución del deportista que cayó del quinto piso”. Después, cuando la verdad comenzó a salir a la luz, las crónicas policiales de la época titularon: “Basquetbolista asesino” o “Criminal basquetbolista: despechado, masacra a su ex amada y la tira del balcón”. Los diarios hablaban de “crimen pasional” reflejando una época superada en las que se buscaba atenuar y hasta justificar un femicidio con el viejo adagio de “la mató por amor”.
Las páginas de Diario EL NORTE días después del crimen reflejaban la conmoción y el dolor de las personas que conocían a Nirvana. Una excompañera que había trabajado con ella en el Laboratorio color MD, que estaba ubicado en calle Alem, en ese momento relató: “Estoy realmente destrozada desde que me enteré de la noticia, me pareció algo tremendo, casi imposible de asumir. Fuimos compañeras de trabajo, ella era impresora. Cuando se fue perdimos el contacto frecuente pero siempre la recordé con mucho cariño. Nirvana era de carácter muy alegre. Era muy bella, hermosa”, había manifestado quien fue su compañera de trabajo.
Los hechos
Eddie Pope comenzó su carrera argentina en Mar del Plata, donde jugó para Peñarol, llegó al país en 1987. Lo había recomendado un jugador norteamericano del plantel. Se convirtió en una figura del equipo, que a finales de 1987 ascendería por primera vez a la Liga Nacional. A mitad de año fue vendido a Francia. Ya en ese tiempo el comienzo de la tragedia había comenzado a escribirse. Nirvana, la joven de San Nicolás, conoció a Pope durante sus vacaciones en Mar del Plata. Un dirigente deportivo relató respecto de ese momento que ella estaba como turista y que se vieron en el hotel donde él vivía. Manifestó también que en 1988 regresó a jugar en Peñarol y que tanto mientras estuvo en Francia como en su vuelta a Mar del Plata continuaron con su relación. “La cosa anduvo bien un tiempo e incluyó un viaje de la pareja a Estados Unidos, la tierra del jugador”, afirmó el dirigente.
Los conflictos y la falta de disciplina de Pope lo alejaron de Peñarol y a pesar del interés de varios equipos de la Liga Nacional, su mala fama le jugó en contra y terminó en Rivadavia de Necochea, un club de la Segunda División con escaso presupuesto. Dicen que ahí también se emborrachaba y que ya estaba “enfermo por la chica que mataría después”. La semana en la que su equipo debía jugar ante Independiente de General Pico, por la B, Pope viajó a Buenos Aires para ver a Nirvana. El crimen ocurriría el 29 de julio en un departamento que ocupaba su hermana menor, Teresa, en Chacabuco 178.
El periódico Chicago Tribune publicaba el 15 de agosto de 1989 “Está en una habitación de un hospital en Buenos Aires, un guardia policial a los pies de su cama y un cargo de asesinato colgando sobre su cabeza. Pope, de 23 años, un centro estrella del equipo Rivadavia de Necochea en Argentina liga profesional de baloncesto, es acusado por la policía de tirar a su novia, Nirvana Ércoli, por una ventana de quinto piso después de dejarla inconsciente y de golpear a su hermana Teresa de 24 años que se encontraba con ella. Pope dijo que no recuerda cómo sucedió, pero que también se cayó por la ventana, aterrizando sobre el cuerpo de Nirvana. Allí fue arrestado después de que la hermana menor llamara a la policía. Se recupera en el hospital de una contusión en la columna. Está solo, confundido y asustado, un hombre negro en serios problemas en una extraña tierra blanca”, publicó el periódico norteamericano. Pope se había defendido diciendo que fue a ver a Nirvana al departamento de Teresa, que vio la mano de Nirvana sobresaliendo de un armario y que estaba inconsciente. “Empujé a Teresa hacia abajo para llegar a Nirvana”, dijo. “Simplemente la levanté y la llevé al alféizar de la ventana para conseguir algo de aire. Entonces no recuerdo qué pasó después de eso”. Aseguró además que no sabe cómo salieron por la ventana, insinuando como que podría haber sido empujado. “El nudo en mi cabeza arruina mi memoria a veces”, dijo y agregó: “No recuerdo nada de caerme”.
La condena
Finalmente, la justicia confirmó que los hechos habían ocurrido de manera diferente a como lo relató el basquetbolista. Para llegar a la verdad los dichos de Teresa Ércoli, hermana de Nirvana, fueron fundamentales. La joven se encontraba en el departamento cuando ocurrió el crimen y también fue agredida violentamente por Pope. Teresa testificó que el hombre la golpeó primero a ella y luego le pegó a Nirvana hasta dejarla inconsciente para luego arrojarla por la ventana y saltar detrás.
Por las laxas leyes de esa época Pope fue condenado a 15 años de prisión por el homicidio de Nirvana pero quedó en libertad tras haber cumplido 7 años en la cárcel de Devoto. Volvió a jugar al básquet para un club de Gualeguaychú. Nunca recuperó su plenitud física tras las múltiples fracturas que sufrió desde el día en que se convirtió en un femicida. Aseguran que aún marcaba diferencias, que en la cancha era imparable, de otro nivel. Pero no podía con sus adicciones. Empezó nuevamente con sus andanzas y cualquier salida a Buenos Aires era peligrosa. En 1998 jugó en Ciclón, un club de la zona sur de Rosario, en el torneo local. Personas cercanas a él desde el ámbito deportivo aseguraron que no le sobraba el dinero y andaba todo el tiempo con un estadounidense de Newell’s. Ya sin ingresos como basquetbolista, aquella estadía en Rosario parece haber transcurrido al borde de la marginalidad. Afirman que terminó en la indigencia, pidiendo dinero y metido con la mafia, que trabajaba de patovica en la puerta de los boliches y hay quienes aseguran que Pope volvió a su país y que murió allá.

