Femicidio de Milagros Basto en Córdoba: polémica por traslado de Grasso

Debate por el alojamiento carcelario de una acusada por femicidio

El caso por el femicidio de Milagros Basto, ocurrido en la provincia de Córdoba, volvió a generar conmoción y debate público tras conocerse que una de las personas detenidas en la causa, Jorge Javier Grasso, realizó un cambio registral de género y fue trasladada al pabellón de mujeres de la cárcel de Bouwer. La situación derivó en nuevos incidentes dentro del penal y reabrió la discusión sobre la aplicación de la normativa de identidad de género en el sistema penitenciario.

Según confirmó el fiscal de la causa, José Bringas, el Documento Nacional de Identidad de Grasso ya consigna género femenino, aunque la persona aún no modificó su nombre. El funcionario aclaró que el trámite de cambio de género se efectuó antes del inicio de la investigación por el femicidio de Basto, por lo que se descarta que haya sido una maniobra para eludir a la Justicia o facilitar su traslado.

A partir de esta situación, el Servicio Penitenciario dispuso su derivación al pabellón de mujeres del complejo de Bouwer. Sin embargo, de acuerdo con información difundida por el medio cordobés El Doce TV, en las últimas semanas se registró una violenta pelea entre Grasso y otra interna, durante la cual un agente del servicio penitenciario resultó herido. Tras este episodio, las autoridades evalúan un nuevo traslado para evitar mayores riesgos.

La secretaria de Gestión Penitenciaria de Córdoba, Nadia Fernández, adelantó que se están reuniendo antecedentes y documentación para solicitar al Gobierno nacional que autorice el traslado de Grasso a un penal de la provincia de Buenos Aires. “No puede estar con mujeres”, señaló, al cuestionar el criterio actual de alojamiento en función del género autopercibido.

Debate por la aplicación de la ley de identidad de género en cárceles

Fernández también puso bajo la lupa el uso de la normativa vigente en materia de identidad de género dentro del sistema penitenciario. “Las dos personas dicen que son de género femenino, pero se encubren en una ley nacional para tener beneficios y tener contacto con víctimas”, afirmó, en referencia a conflictos que se registran cuando personas con antecedentes de violencia son alojadas en pabellones de mujeres.

El caso se suma a otros episodios en los que las autoridades penitenciarias se enfrentan al dilema de garantizar derechos reconocidos por ley y, al mismo tiempo, resguardar la integridad física y psicológica de la población carcelaria. Organismos especializados vienen reclamando protocolos claros, evaluaciones caso por caso y mayores instancias de control para evitar tanto abusos de la normativa como situaciones de discriminación.

Cómo fue el hallazgo del cuerpo de Milagros Basto

La causa por el femicidio de Milagros Basto se inició a partir de la denuncia de sus familiares por su desaparición, radicada entre noviembre y diciembre de 2024. Durante semanas se llevaron adelante rastrillajes y operativos de búsqueda sin resultados concretos, lo que generó preocupación y reclamos de mayor celeridad en la investigación.

El giro determinante se produjo a mediados de julio del año pasado, cuando albañiles que realizaban reparaciones en la vivienda de Jorge Javier Grasso advirtieron la presencia de un placard sellado con cemento. Ante la sospecha, dieron aviso a la Policía y, tras derribar el bloque, los investigadores encontraron en su interior un cuerpo en avanzado estado de descomposición.

Las pericias forenses confirmaron tiempo después que se trataba de Milagros Basto. La autopsia determinó que la joven había sido asesinada aproximadamente seis meses antes del hallazgo, en coincidencia con la fecha en que se produjo su desaparición. La violencia del hecho y la forma en que el cuerpo fue ocultado reforzaron la calificación de femicidio.

Los acusados y la situación judicial de la causa

Por el crimen de Basto hay dos personas detenidas: los hermanos Horacio y Jorge Javier Grasso. En el momento del hallazgo del cuerpo, Jorge Javier ya cumplía prisión domiciliaria por otra causa grave: el crimen de Facundo Novillo Cancinos. Esta reincidencia y el contexto de violencia consolidaron las sospechas en su contra.

  • Ambos hermanos se encuentran imputados por femicidio, una figura que contempla penas de prisión perpetua.
  • La investigación busca establecer con precisión el rol de cada uno en el asesinato y en el ocultamiento del cuerpo.
  • El cambio registral de género de Grasso, realizado antes de esta causa, abrió un frente adicional en el ámbito penitenciario.

“Estamos reuniendo todos los elementos para solicitarle al Gobierno Nacional la posibilidad de trasladar a Grasso a Buenos Aires porque no puede estar con mujeres”, sostuvo la secretaria de Gestión Penitenciaria, Nadia Fernández.

Mientras la causa judicial avanza y se aguarda la elevación a juicio, el caso de Milagros Basto vuelve a poner sobre la mesa debates sensibles: la respuesta del Estado ante los femicidios, la responsabilidad del sistema penitenciario frente a internos con antecedentes de extrema violencia y los desafíos que plantea la convivencia entre el respeto a la identidad de género y la seguridad dentro de las cárceles.

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