La madre de Agostina aún no fue informada de la muerte de su hija.

La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, avanza en medio de un cuadro de extremo dolor familiar y tensión social. Su madre, Melisa Heredia, permanece internada y, según confirmó su abogado, aún no fue informada oficialmente sobre la muerte de su hija, ocurrida tras varios días de búsqueda.
Carlos Nayi, representante legal de Heredia, explicó en declaraciones televisivas que el entorno cercano había mantenido hasta último momento la esperanza de encontrar con vida a la joven. Esa expectativa se sostuvo incluso mientras se multiplicaban los operativos de rastrillaje y se conocían nuevos elementos que apuntaban a un desenlace trágico.
La madre de Agostina debió ser internada de urgencia en el Hospital San Roque, en la ciudad de Córdoba, con un cuadro severo de deshidratación y un fuerte impacto emocional, por lo que quedó alojada en terapia intensiva. Por indicación médica y ante su delicado estado de salud, la familia decidió que todavía no se le comunique la confirmación del fallecimiento.
Hallazgo del cuerpo y primeros resultados de la pesquisa
El cuerpo de Agostina Vega fue encontrado este sábado en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, en la zona sur de la capital provincial. El lugar ya estaba bajo la lupa de los investigadores, luego de que pericias y registros de cámaras ubicaran en el área al principal imputado en la causa.
Durante una semana se desplegaron amplios operativos de búsqueda con participación de fuerzas policiales, drones y perros adiestrados. Las tareas se concentraron en distintos puntos de la ciudad, con especial atención en los sitios vinculados a los movimientos del sospechoso y a los últimos registros de la adolescente.
Dudas sobre la autoría y posibles cómplices
Por el caso permanece detenido Claudio Barrelier, de 33 años, allegado al entorno de la víctima y señalado como la última persona que estuvo con ella con vida. De acuerdo con la reconstrucción judicial, el hombre habría coordinado un encuentro con la joven y pagado su traslado en un vehículo de alquiler hasta el barrio Cofico, donde se produjo el último contacto documentado.
Sin embargo, para el abogado de la familia resulta improbable que Barrelier haya actuado solo. “Materialmente es imposible que una sola persona haya llevado adelante semejante actividad criminal”, sostuvo Nayi, al reclamar que se profundice la línea investigativa sobre la posible participación de terceros.
Las autoridades provinciales reconocen que el detenido incurrió en contradicciones en distintas instancias de su declaración y que podría estar ocultando información clave. Esas inconsistencias alimentan la sospecha de que hubo más implicados en el crimen o, al menos, en el encubrimiento posterior.
Dolor, reclamos y cuestionamientos al operativo
Mientras avanza la causa, familiares y allegados de la adolescente multiplican los pedidos de justicia. El abuelo de Agostina definió lo ocurrido como “la peor noticia que recibimos en la vida” y reclamó que la pesquisa alcance a “todos los que tuvieron algo que ver con la muerte”, sin excepciones.
Las manifestaciones se hicieron sentir con marchas, cortes de tránsito y momentos de tensión con la policía en distintos puntos de Córdoba. Vecinos y organizaciones sociales cuestionaron el accionar estatal durante los primeros días de la desaparición, apuntando a la demora en la activación de alertas y en la detención del principal sospechoso.
- Se reclama acelerar las pericias y la toma de testimonios.
- Se exige esclarecer si hubo cómplices o encubrimiento.
- Organizaciones de género piden revisar protocolos de búsqueda.
“Queremos que caigan todos los que tuvieron algo que ver con la muerte”, expresó el abuelo de Agostina, en un pedido que resume el clamor de la familia y de buena parte de la comunidad cordobesa.
El femicidio de Agostina Vega, desaparecida el 23 de mayo tras salir de su casa en barrio General Mosconi, vuelve a poner bajo la lupa la respuesta del Estado frente a la violencia de género y la ausencia de políticas eficaces para prevenir estos hechos. A la espera de nuevas definiciones judiciales, la investigación se encamina ahora a determinar con precisión cómo ocurrió el crimen, quiénes participaron y qué fallas pudieron haberse cometido en los días clave para salvarle la vida.

