El exmandatario español vuelve a cuestionar el liderazgo del jefe del Gobierno

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El expresidente del Gobierno de España, Felipe González, volvió a tomar distancia del liderazgo de Pedro Sánchez y adelantó que votará en blanco si el actual jefe del Ejecutivo es nuevamente el candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Sus declaraciones se conocieron tras una charla en el Ateneo de Madrid, en un contexto de tensión interna dentro del socialismo y de avance de las fuerzas de derecha en Europa.
González, que en marzo cumplirá 84 años, remarcó que no apoyará otra fuerza política, pero que tampoco acompañará a Sánchez en las urnas. “No votaré a ningún partido que no sea el PSOE”, afirmó, aunque aclaró que, de mantenerse la actual conducción, su opción será el voto en blanco. El exmandatario subrayó que no piensa hacer campaña por esa postura, pero dejó en claro su malestar con el rumbo del partido.
El exjefe de gobierno español cuestionó especialmente la falta de autocrítica tras las recientes derrotas socialistas en comunidades como Extremadura y Aragón, donde el Partido Popular consiguió imponerse. Según trascendió en medios como El País y ABC, González siente una suerte de “orfandad” de liderazgo dentro del PSOE y considera que el partido se ha alejado de sus tradiciones históricas.
En su intervención, también analizó el clima político en Europa y advirtió sobre el avance de las fuerzas de derecha y ultraderecha. “Esto es lo que va a pasar en España, por el camino que vamos no se evita”, advirtió, al trazar un paralelismo entre el escenario español y la situación en otros países del continente, donde los partidos tradicionales pierden terreno frente a nuevas expresiones conservadoras y radicalizadas.
Críticas a la gestión y alerta por el crecimiento de Vox
González vinculó el crecimiento del partido ultraderechista Vox con fallas en políticas públicas esenciales. Señaló deficiencias en la gestión de los servicios públicos y en la política de vivienda, y remarcó la necesidad de garantizar que “el país funcione” para frenar el desencanto social que alimenta esas opciones.
Incluso llegó a sostener que algunos sectores del propio Gobierno habrían impulsado a Vox con la intención de debilitar al Partido Popular, una estrategia que, a su entender, terminó volviéndose en contra del oficialismo. Esa maniobra, explicó, se habría “ido de las manos”, contribuyendo a consolidar a la extrema derecha como un actor relevante en el tablero político español.
- Crítica a la falta de autocrítica tras derrotas electorales recientes.
- Alerta por el fortalecimiento de la derecha y la ultraderecha en Europa.
- Cuestionamientos a la gestión de servicios públicos y vivienda en España.
- Rechazo a apoyar a otra fuerza política distinta del PSOE.
Respuestas del oficialismo a las declaraciones de González
Las palabras del exmandatario no pasaron inadvertidas dentro del socialismo. El portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, lamentó la deriva discursiva de González y sostuvo que hace tiempo dejó de ser una referencia para el partido para convertirse en “una referencia para la derecha”. Sus dichos buscan desacreditar el peso interno del exlíder socialista en el debate actual.
En la misma línea, la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, relativizó el impacto político del anuncio de voto en blanco. Sostuvo que, en un partido democrático como el PSOE, la opinión de González es “una más” entre diversas voces, y procuró minimizar la posibilidad de que sus críticas se traduzcan en un problema mayor para la conducción de Sánchez.
“No votaré a ningún partido que no sea el PSOE”, afirmó Felipe González, aunque advirtió que, si Pedro Sánchez vuelve a ser candidato, optará por el voto en blanco.
El cruce entre el histórico dirigente socialista y la actual cúpula del PSOE vuelve a exponer las tensiones internas de la socialdemocracia española, en un momento en el que la reconfiguración del mapa político europeo obliga a los partidos tradicionales a revisar sus estrategias y liderazgos.

