Mercados argentinos borran las mejoras de febrero

NewsITe
El cierre de febrero dejó un sabor amargo en los mercados financieros argentinos. La combinación de un nuevo salto del dólar y un fuerte repunte del riesgo país terminó por desandar casi por completo las mejoras que se habían acumulado durante el mes, en un contexto donde las señales políticas positivas no lograron trasladarse al humor de los inversores.
En la plaza cambiaria, el dólar minorista avanzó 10 pesos y se ubicó en torno a los $1.435, encadenando su cuarta suba consecutiva. El movimiento se da luego de varias semanas en las que el tipo de cambio oficial era percibido como relativamente “barato” frente a la inflación y al resto de los precios de la economía, lo que comenzaba a preocupar a los analistas por el riesgo de atraso cambiario.
Al mismo tiempo, el riesgo país —el indicador elaborado por JP Morgan que mide el sobrecosto que paga la Argentina para financiarse en los mercados internacionales— trepó alrededor de 4% y volvió a la zona de los 576 puntos básicos. Con este salto, se desvanecen las mejoras obtenidas a comienzos del año, cuando el índice había perforado el piso de los 500 puntos.
La suba del riesgo país está impulsada por la caída de los bonos soberanos en dólares, que retroceden cerca de 1% en la rueda, a contramano de los logros políticos y financieros que el Gobierno buscó capitalizar en los últimos días. Entre miércoles y jueves, el Palacio de Hacienda logró colocar un bono en moneda dura por unos US$ 250 millones en el mercado local, una señal de apetito por este tipo de instrumentos que abre la puerta a nuevas emisiones.
Logros políticos versus cautela financiera
En el frente legislativo, el oficialismo consiguió avances relevantes: el Congreso dio luz verde a cambios en la ley de glaciares y se aprobó el acuerdo con la Unión Europea, mientras el Gobierno quedaba a un paso de obtener la aprobación definitiva de la reforma laboral en el Senado. Estos movimientos eran leídos por el mercado como señales de gobernabilidad y capacidad de implementación del programa económico.
Sin embargo, el riesgo país no acompañó ese optimismo. Parte de la explicación se encuentra en el mal desempeño de los mercados globales, atravesados por una corrección en las acciones tecnológicas y por el temor a una posible burbuja vinculada a la inteligencia artificial. Este clima internacional más adverso golpea especialmente a los activos de países emergentes y, en particular, a los de mayor riesgo como la Argentina.
A nivel doméstico, la debilidad de la actividad económica también suma incertidumbre. Si bien el Gobierno sigue recomponiendo las reservas del Banco Central —que mantiene una racha compradora ininterrumpida desde el 5 de enero y ya acumula más de US$ 2.700 millones—, en el mercado aparecen dudas sobre cuánto margen tiene la administración de Javier Milei para sostener un ajuste fiscal duro y, a la vez, mantener abierta la importación con un tipo de cambio que algunos consideran atrasado.
Dólar, tasas y financiamiento en moneda dura
El avance del dólar está estrechamente ligado a la baja en las tasas de interés en pesos registrada durante la semana. Ese recorte comienza a desinflar la estrategia de carry trade, mediante la cual los inversores aprovechaban rendimientos elevados en moneda local con un tipo de cambio relativamente estable. A medida que el atractivo de las tasas en pesos se reduce, crece la presión sobre el dólar.
En paralelo, la suba del riesgo país aleja a la Argentina de un eventual regreso a los mercados globales de deuda en el corto plazo. La percepción de mayor riesgo lleva a que el Gobierno, conducido en el área económica por Luis Caputo, profundice la estrategia de financiamiento en moneda dura dentro de la plaza local, como quedó reflejado en las últimas licitaciones.
El cambio de tendencia observado hacia el final de febrero deja un mensaje claro para los inversores y para el propio Gobierno: los avances legislativos y los esfuerzos de consolidación fiscal todavía conviven con fragilidades financieras y macroeconómicas que pueden reavivar la volatilidad en cualquier momento. Los próximos meses serán clave para determinar si el rebote del dólar y del riesgo país fue solo un traspié temporal o el inicio de una etapa de mayor tensión en los mercados.
El salto del dólar y la suba del riesgo país evidencian que, pese a los avances políticos, los mercados todavía miran con cautela la capacidad de la Argentina para sostener el rumbo económico.
En este contexto, los analistas seguirán de cerca la evolución de las reservas, la dinámica de la actividad y las decisiones del Banco Central sobre tasas, mientras se recalibra la expectativa respecto del tiempo que demandará una eventual normalización del acceso al crédito internacional.

