Fallo en control aéreo británico cancela más de 600 vuelos

Fallo técnico en Reino Unido provoca caos aéreo y miles de varados

Aviones en pista en aeropuertos del Reino Unido durante una jornada de cancelaciones y demoras

NewsITe

Un nuevo fallo en el sistema de control del tráfico aéreo del Reino Unido generó el martes un verdadero caos en los principales aeropuertos británicos, con más de 600 vuelos cancelados y miles de pasajeros afectados en Europa. El incidente volvió a poner bajo la lupa al proveedor de servicios Nats, responsable de la gestión del espacio aéreo británico, que acumula tres interrupciones de gran escala en poco más de tres años.

El problema técnico se inició alrededor de las 13 (9 hora de Buenos Aires) y obligó a mantener en tierra a buena parte de las operaciones en aeropuertos como Heathrow y Gatwick, en Londres, además de Manchester, Birmingham y terminales de ciudades como Edimburgo y Belfast. Las demoras y cancelaciones se propagaron rápidamente a vuelos con origen o destino en el Reino Unido, afectando conexiones en toda Europa.

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Nats informó inicialmente que estaba investigando un inconveniente en su sistema de procesamiento de vuelos. Recién cerca de las 16.40 anunció que había identificado el origen del fallo e implementado una solución para reiniciar la plataforma. Sin embargo, para ese momento la mayoría de los servicios programados seguían sin despegar y la cadena de demoras ya se extendía a la noche.

Aerolíneas en alerta y reclamos por la fiabilidad del sistema

Las principales compañías que operan en el espacio aéreo británico reportaron un fuerte impacto en sus programas. Según datos del sitio de seguimiento FlightRadar24, EasyJet llegó a cancelar 137 vuelos, British Airways 111, KLM 26, Eurowings 22 y Ryanair 21 hacia las 17. Además, numerosas operaciones sufrieron demoras prolongadas y desvíos a otros aeropuertos.

British Airways advirtió que las consecuencias operativas se sentirán al menos hasta el miércoles e informó que los pasajeros podrán cambiar sus reservas sin cargo hasta el viernes. La empresa reconoció que se vio obligada a cancelar o desviar más de 100 vuelos en la tarde del martes, lo que afectó a decenas de miles de usuarios y descolocó aviones y tripulaciones en toda su red.

Ryanair, en tanto, señaló que más de 65.000 de sus pasajeros padecieron demoras y que debió cancelar 50 servicios. EasyJet admitió que las repercusiones alcanzaron rutas en toda Europa, mientras que el organismo europeo de coordinación Eurocontrol indicó que algunos vuelos con destino al continente quedaron retenidos en aeropuertos extranjeros y que las disrupciones se extenderían hasta la noche.

Presión política y antecedentes de fallas en Nats

La nueva caída del sistema se suma a un “incidente aislado” registrado hace un año y a la paralización casi total de agosto de 2023, que derivó en una investigación parlamentaria en el Reino Unido. Aunque las autoridades de Nats aseguraron que esta vez se trató de una avería distinta, la reiteración de problemas reavivó cuestionamientos sobre la solidez tecnológica y la gestión del organismo.

Desde Nats indicaron que el sistema apenas comenzaba a recuperarse y pidieron disculpas a los usuarios, al tiempo que recomendaron a los viajeros mantenerse en contacto con sus aerolíneas para conocer el estado de sus vuelos. La compañía subrayó que el episodio no guarda relación con los apagones masivos de 2023 y 2025, pero no brindó detalles técnicos precisos sobre el origen del inconveniente.

Las aerolíneas insistieron en la necesidad de revisar a fondo el funcionamiento y los protocolos de Nats. Ryanair fue más lejos y renovó su pedido de renuncia del máximo responsable del control de tráfico aéreo británico, Martin Rolfe. Para la low cost irlandesa, las sucesivas fallas han dejado nuevamente a “familias de vacaciones, viajeros de negocios y miles de visitantes” afrontando cancelaciones y pérdidas de tiempo por un servicio que consideran “lamentable”.

“Este incidente estuvo totalmente fuera de nuestro control y resultó increíblemente frustrante para nuestros clientes y compañeros, ya que las aeronaves y las tripulaciones acabaron fuera de lugar”, advirtieron desde British Airways, al marcar el alcance del impacto.

Mientras el Reino Unido intenta normalizar su operación aérea, el episodio reabre el debate sobre las inversiones necesarias en infraestructura crítica y sistemas de respaldo, en un contexto de fuerte demanda de vuelos en Europa y creciente sensibilidad de los usuarios frente a cualquier disrupción en el transporte.

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