El técnico francés falleció a los 58 años tras una lucha de tres años y medio contra un cáncer de páncreas. La noticia fue confirmada por su familia y generó una profunda conmoción en el fútbol francés.

Éric Roy, entrenador del Brest y exfutbolista francés, murió a los 58 años tras luchar durante tres años y medio contra un cáncer de páncreas. La noticia fue confirmada por su familia a través de la cuenta oficial de Instagram del técnico.
“Con gran tristeza os anunciamos el fallecimiento de nuestro padre y esposo, Éric Roy. Durante tres años y medio, papá ha luchado contra un cáncer de páncreas. Durante todo este tiempo, ha seguido viviendo con una fuerza que aún nos impresiona, impulsado por el amor de su familia, por el fútbol, por su trabajo y por esa pasión que nunca le abandonó”, expresaron sus familiares.
Roy desarrolló una extensa trayectoria como futbolista. Se desempeñó como mediocampista y vistió las camisetas de clubes franceses como Lyon y Marsella. También jugó en el Sunderland de Inglaterra y en el Rayo Vallecano de España antes de retirarse de la actividad profesional.
El entrenador que hizo historia con Brest
Tras dejar el fútbol como jugador, inició su carrera como entrenador y ocupó distintos cargos en el Niza, donde fue director técnico entre 2009 y 2011 y también director deportivo. Más adelante trabajó en Lens y Watford hasta asumir la conducción del Brest en 2023.
Ese mismo año protagonizó la mejor campaña de la historia del club al finalizar tercero en la Ligue 1 con 61 puntos. Ese resultado le permitió al Brest clasificarse por primera vez para la Champions League, torneo en el que posteriormente quedó eliminado por el PSG en los dieciseisavos de final.
El mensaje del Brest
Tras conocerse el fallecimiento, el club francés difundió un comunicado para despedir a su entrenador.
“Es difícil encontrar las palabras para expresar toda la tristeza que sentimos tras la desaparición de nuestro entrenador Éric Roy”, señaló la institución.
Además, agregó: “Éric Roy era una persona inspiradora que aportó enormemente al Stade Brestois. Amado y respetado por los aficionados, contribuyó a escribir las páginas más hermosas de la historia del club y le permitió alcanzar un nivel histórico. Tantas cosas podrían decirse hoy, pero ante todo es la emoción y el dolor de perder a un ser querido lo que nos invade”.

