La empresa cordobesa fabricante de tractores Pauny acumula más de $1.000 millones en cheques rechazados, adeuda salarios y redujo su actividad a tres días semanales.

La crisis de la industria argentina alcanzó a Pauny, uno de los principales fabricantes nacionales de tractores. La compañía, radicada en Las Varillas, Córdoba, atraviesa graves dificultades financieras que comprometen la continuidad de su producción. Además, acumula deudas salariales y mantiene en una situación de incertidumbre a sus 450 trabajadores.
El deterioro económico de la firma quedó expuesto en los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Hasta el 28 de octubre, Pauny acumulaba 146 cheques rechazados por falta de fondos, por un total de $1.028,4 millones. A esto se suma una caída del 28% en los patentamientos de sus tractores durante los primeros nueve meses del año.
La situación también generó un conflicto laboral que se profundizó durante esta semana. La empresa comunicó que sus empleados no debían concurrir a la planta entre el 28 y el 30 de octubre. Sin embargo, los trabajadores rechazaron la medida y se presentaron en sus puestos, mientras la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) solicitó una audiencia urgente con las autoridades provinciales.
Salarios atrasados y una producción reducida a tres días semanales
Las dificultades de Pauny comenzaron a afectar directamente a sus trabajadores en septiembre. Desde entonces, la fábrica opera solamente los miércoles, jueves y viernes, mientras permanece cerrada los lunes y martes. La reducción se estableció mediante un procedimiento preventivo de crisis acordado con los empleados y el Gobierno de Córdoba.
Bajo ese esquema, la compañía pasó a pagar el 70% de los salarios. No obstante, tampoco logró cumplir regularmente con esos compromisos y actualmente adeuda la segunda quincena de septiembre y la primera de octubre. La UOM denunció, además, incumplimientos en los aportes jubilatorios, las contribuciones a la obra social y otros conceptos descontados de los haberes.
Ante el agravamiento del conflicto, la seccional San Francisco de la UOM solicitó la intervención de la Secretaría de Trabajo provincial. El pedido busca establecer una instancia de negociación que permita regularizar las deudas y preservar las fuentes laborales. Hasta el momento no se informó una ola de despidos, aunque la continuidad de la actividad permanece comprometida.
Las ventas de tractores Pauny cayeron un 28% durante 2026
La crisis financiera coincide con un retroceso comercial que afecta a la empresa en un mercado cada vez más competitivo. Según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), Pauny patentó 316 tractores entre enero y septiembre de 2026. En el mismo período del año anterior había registrado 439 unidades, por lo que perdió 123 operaciones.
La disminución equivale al 28% interanual y refleja las dificultades que enfrenta la fabricación nacional de maquinaria agrícola. Además, septiembre mostró un nuevo retroceso, con apenas 24 unidades patentadas frente a las 33 de agosto. En paralelo, el mercado argentino de tractores registró una caída interanual del 22,6% durante ese mes.
A este escenario se suma la mayor presencia de maquinaria agrícola importada, especialmente de origen chino. Los equipos extranjeros compiten con precios que, según fuentes del sector, resultan difíciles de igualar para los fabricantes locales. Sin embargo, la empresa todavía no presentó una explicación pública detallada sobre las causas de su deterioro financiero.
Buscan inversores para evitar el cierre de la fábrica
Frente a la acumulación de deudas, comenzaron a evaluarse alternativas para garantizar la continuidad de Pauny. Entre las posibilidades aparece la incorporación de nuevos inversores que aporten capital y permitan recuperar el funcionamiento de la planta. El Gobierno de Córdoba sigue las negociaciones, aunque todavía no se anunció una solución definitiva.
La compañía mantiene pedidos de tractores y conserva una estructura industrial de considerable importancia para Las Varillas. Por eso, el conflicto no se limita a los salarios de sus 450 empleados. También genera preocupación entre proveedores, comercios y otras actividades vinculadas con la producción de maquinaria agrícola.
La situación de Pauny se desarrolla en un contexto de dificultades para distintos sectores manufactureros del país. La caída de la demanda, los problemas de financiamiento y la competencia importada presionan sobre las empresas nacionales. En este escenario, la evolución del conflicto será determinante para conocer si la histórica fabricante logra sostener su producción y evitar una paralización definitiva.

