Especialistas alertan que el uso constante de asistentes de inteligencia artificial podría afectar la memoria, aumentar la ansiedad y debilitar habilidades cognitivas fundamentales. Una investigación del MIT con estudiantes de cinco universidades monitoreó ensayos durante cuatro meses. El 83% de los usuarios de ChatGPT no pudo recordar el contenido escrito minutos después.

Un estudio reciente del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) intensificó el debate internacional sobre el impacto de la inteligencia artificial generativa, como ChatGPT, en la salud cerebral. Los resultados, que aún esperan revisión por pares, revelan una disminución del 47% en la actividad cerebral de quienes escribieron con ayuda de ChatGPT, frente a quienes realizaron la tarea sin ningún tipo de asistencia tecnológica. Este hallazgo encendió la alarma entre especialistas en neurociencia y psiquiatría, quienes advierten sobre el posible aumento de riesgo de demencia y problemas cognitivos, especialmente en niños y jóvenes, por el uso pasivo y excesivo de estas herramientas.
El trabajo del MIT, realizado con 54 estudiantes de cinco universidades de Boston, dividió a los participantes en tres grupos: uno utilizó ChatGPT, otro recurrió a Google y el último escribió sin ayuda digital. Durante cuatro meses, los ensayos fueron monitoreados mediante electroencefalogramas. El grupo asistido por IA no solo registró la menor actividad cerebral, sino también los resultados más débiles en memoria y una escasa sensación de autoría sobre los textos producidos.
Al dejar de usar la herramienta, estos efectos persistieron, lo que evidencia la profundidad del impacto. Se estimó que el 83% de los usuarios de ChatGPT no pudo recordar el contenido escrito minutos después.
Una generación vulnerable
El uso indiscriminado de asistentes digitales podría debilitar los procesos de retención y recuperación de información, comprometiendo la eficacia de la memoria a futuro.
El efecto se agrava en menores, cuyo cerebro sigue en desarrollo. La actual generación enfrenta niveles inéditos de problemas de salud mental, en parte por el uso intensivo de dispositivos y redes sociales sin regulación.
Un dato reciente refuerza esta inquietud: cerca del 30% de padres estadounidenses afirma que sus hijos usan la IA en procesos de aprendizaje, mientras que el 54% de los padres británicos teme que exista dependencia excesiva.
Los riesgos crecen en ausencia de objetivos claros o supervisión adulta. Sin límites, la dependencia tecnológica tiende a consolidarse y dificultar la construcción de autonomía personal y criterio propio.
Cerebro en la era digital
Las recomendaciones clave para la salud cerebral en la era digital son:
- Alternar el uso de tecnologías con aprendizaje y creatividad autónoma.
- Ejercitar pensamiento crítico y fomentar los contactos sociales reales.
- Dormir bien, realizar ejercicio físico y mantener una dieta saludable.
- Limitar la exposición a pantallas, ruidos y multitareas.
- Preguntarse sobre el impacto de diversas activades para el cerebro.
- La aparición de la inteligencia artificial en la vida cotidiana exige información, reflexión y una actitud crítica a nivel personal y colectivo.
- El ejercicio físico, una dieta adecuada, el descanso suficiente y la interacción social directa —así como limitar el multitasking— son esenciales para preservar la salud del cerebro.
Te puede interesar: https://diarioelnorte.com.ar/youtube-usara-ia-para-verificar-la-edad-de-usuarios-y-proteger-a-los-menores/

