Estados Unidos vendió rifles al BOPE, la unidad que encabezó la masacre en Río de Janeiro

El gobierno estadounidense aprobó en 2023 la venta de armamento de precisión al grupo de élite de la Policía Militar de Río, pese a las advertencias de diplomáticos que temían ejecuciones extrajudiciales.

El gobierno de Estados Unidos autorizó en 2023 la venta de rifles de francotirador al BOPE, la tropa de élite de la Policía Militar de Río de Janeiro, que hace dos semanas lideró una redada con 121 muertos, entre ellos cuatro policías. La operación, dirigida contra el Comando Vermelho, generó condenas de organismos de derechos humanos y de expertos de Naciones Unidas, que denunciaron posibles ejecuciones ilegales. Según reveló Reuters, la transacción se concretó pese a la oposición del entonces embajador estadounidense en Brasil y de funcionarios del Departamento de Estado.

Qué revelan los documentos sobre la venta de armas

De acuerdo con documentos internos de la policía de Río citados por Reuters, el BOPE compró 20 rifles de francotirador a la empresa Daniel Defense LLC, con sede en Georgia, en una operación no anunciada realizada en mayo de 2023, durante la administración de Joe Biden. Las armas llegaron a Brasil en 2024, luego de un prolongado debate en Washington sobre la conveniencia del envío.

La legislación estadounidense exige que toda exportación de armas tenga aprobación gubernamental y, aunque la licencia final la emite el Departamento de Comercio, el Departamento de Estado define la autorización.

Elizabeth Bagley, entonces embajadora de Estados Unidos en Brasil, se opuso a la operación junto a otros diplomáticos especializados en derechos humanos. Un memorándum del Departamento de Estado de enero de 2024, al que tuvo acceso Reuters, describió al BOPE como “una de las unidades policiales más notorias de Brasil en asesinatos de civiles”. Según datos del Foro Brasileño de Seguridad Pública, la policía de Río —de la cual depende el BOPE— fue responsable de 703 muertes en 2024.

Silenciadores, presiones políticas y cambios de postura

El BOPE también adquirió silenciadores para los rifles, fabricados por la firma Griffin Armament, con sede en Wisconsin. El envío fue bloqueado inicialmente por el gobierno de Biden, según documentos consultados por Reuters. Sin embargo, un portavoz del Departamento de Estado afirmó que “ningún equipo fue denegado ni demorado”. En abril de este año, Trump revocó las directrices de 2023 que limitaban las exportaciones de armas por motivos de derechos humanos.

“El año pasado, el Departamento de Estado de Biden negó equipo defensivo esencial a socios de confianza en Brasil, mientras les pedía que protegieran al presidente durante su visita a Río”, señaló un vocero. La Casa Blanca defendió la venta como parte de su compromiso para “garantizar que los aliados cuenten con lo necesario para combatir a los criminales más violentos”. Biden viajó a Brasil a fines de 2024 para participar de la cumbre del G20.

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Funcionarios y antecedentes del BOPE

La compra, valuada en unos 150.000 dólares, no fue la primera del BOPE. Según el Departamento de Estado, la unidad ya había importado más de 800 fusiles estadounidenses en años anteriores. Entre los principales defensores de la nueva venta figuró Ricardo Pita, exasesor del Congreso republicano y actual funcionario del Departamento de Estado. Pita visitó un centro del BOPE en Río a mediados de 2024, lo que generó incomodidad entre diplomáticos por las denuncias de abusos atribuidas a esa fuerza.

Un memorándum de enero de 2024 recordó que el BOPE estuvo implicado en la “masacre de Vila Cruzeiro” de 2022, con 23 víctimas fatales. Esa intervención reforzó las reservas de algunos diplomáticos sobre nuevos acuerdos armamentísticos. Además, la fiscalía de Río investiga a varios agentes de la unidad por presuntos vínculos con grupos parapoliciales conocidos como “milicias”.

Popularidad y denuncias por derechos humanos

Pese a las críticas, el BOPE conserva un fuerte respaldo social. Una encuesta nacional de AtlasIntel publicada a fines de octubre mostró que el 55% de los brasileños apoyó la reciente operación policial, cifra que se eleva al 62% en el estado de Río. No obstante, los informes anuales del Departamento de Estado norteamericano señalan un patrón de impunidad en las operaciones de esa fuerza, con acusaciones de ejecuciones extrajudiciales y uso excesivo de la fuerza.

Aunque Reuters no pudo confirmar si los rifles estadounidenses fueron utilizados en la incursión de octubre, los documentos revisados indican que la venta se aprobó pese a las advertencias sobre violaciones a los derechos humanos. La polémica reavivó en Washington el debate sobre los límites éticos de las exportaciones de armas y el papel de Estados Unidos en conflictos internos de otros países.

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