El secretario de la Fuerza Aérea confirmó que Washington ya cuenta con armas de “control espacial” en órbita para responder a posibles acciones hostiles. No se informó qué sistemas fueron desplegados ni cuántos hay. Moscú y Pekín cuestionaron la decisión y advirtieron sobre el riesgo de una nueva carrera armamentista.

Estados Unidos reconoció por primera vez de manera oficial que tiene armas desplegadas en el espacio. La confirmación fue realizada por Troy Meink, secretario de la Fuerza Aérea, durante una conferencia militar en Maryland, donde señaló que Washington dispone de armas de “control espacial” en órbita para responder ante posibles acciones hostiles.
La declaración representa un cambio en el discurso oficial estadounidense. Hasta ahora, Washington había reconocido el desarrollo de capacidades para proteger sus satélites y hacer frente a amenazas en el espacio, pero no había confirmado que ya tuviera armamento desplegado en órbita.
Sin embargo, el gobierno estadounidense no dio detalles sobre qué armas están desplegadas, cuántas son ni cuándo fueron colocadas. Tampoco indicó que se trate de armas nucleares. El concepto de “control espacial” puede abarcar distintos sistemas destinados a proteger las capacidades propias o afectar las de un adversario.
La confirmación generó respuestas inmediatas de Rusia y China. Moscú reclamó que el espacio permanezca libre de armas y pidió mantener los esfuerzos internacionales para evitar su militarización. Pekín, por su parte, instó a Estados Unidos a abandonar una política que, según advirtió, podría convertir el espacio en un nuevo escenario de confrontación.
La disputa tiene como trasfondo la creciente importancia estratégica de los satélites. Las grandes potencias dependen de ellos para comunicaciones, navegación, vigilancia y operaciones militares, por lo que la capacidad de protegerlos o interferir con los de un adversario se convirtió en un componente cada vez más importante de la competencia militar.
La militarización del espacio no comenzó con este anuncio. Estados Unidos, Rusia y China desarrollaron durante décadas tecnologías para proteger sus satélites y afectar los de otros países. El Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 prohíbe colocar armas nucleares y otras armas de destrucción masiva en órbita, pero no impide todas las demás formas de actividad militar en el espacio.
El reconocimiento de Washington abre ahora una nueva etapa en esa competencia. Aunque todavía se desconocen las características de las armas desplegadas, la reacción de Moscú y Pekín muestra que el espacio se convirtió en otro de los escenarios de disputa estratégica entre las principales potencias.

