Estados Unidos calificó al Cártel de los Soles, vinculado al chavismo, como organización terrorista internacional

La red narcocriminal vinculada al chavismo combina estructura militar, respaldo institucional y alianzas internacionales para sostener sus operaciones ilegales.

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Foto de Infobae

El Cártel de los Soles es una organización criminal integrada por altos mandos de las Fuerzas Armadas venezolanas. Estados Unidos la designó como red de narcotráfico y entidad terrorista transnacional. La acusación apunta a su rol en el transporte global de cocaína. También se lo vincula con lavado de dinero y protección a grupos criminales en América Latina.

Según las investigaciones, su estructura se sostiene en tres pilares: el control territorial militar, el respaldo institucional del régimen y el uso de empresas públicas y privadas para el blanqueo. La organización emplea aeropuertos, puertos y convoyes oficiales para mover droga. Estas operaciones tienen cobertura política y logística desde el Estado venezolano. La participación civil también es clave en la cadena operativa.

El nombre del cártel alude a las insignias doradas en forma de sol que portan los generales de la Guardia Nacional Bolivariana. El término se usó por primera vez en 1993, tras una investigación por narcotráfico. En los inicios, los militares aceptaban sobornos para facilitar el paso de cargamentos. Con el tiempo, asumieron un rol activo en el transporte y distribución.

La acusación no es nueva. Ya en 2008, Estados Unidos sancionó a funcionarios del chavismo por colaborar con las FARC en el narcotráfico. Entre ellos, Hugo Carvajal, Henry Rangel Silva y Ramón Rodríguez Chacín. En 2020, fiscales estadounidenses imputaron a Nicolás Maduro y Diosdado Cabello por liderar el Cártel de los Soles. Las causas los señalan como jefes de una red con alcance global.

Vínculos con el poder político y petrolero

Diosdado Cabello figura como operador clave en la red, según los reportes judiciales. Lo acusan de facilitar rutas, garantizar impunidad legal y reforzar el poder político del grupo. Otro nombre central es Tareck El Aissami, exministro del Petróleo y exvicepresidente. En 2024 fue detenido en Venezuela, acusado de liderar una trama de corrupción en PDVSA. Parte de esos fondos habrían financiado operaciones del cártel.

En su última medida, el Departamento del Tesoro incorporó al grupo en la lista SDN, lo que habilita sanciones económicas. También lo catalogó como organización terrorista transnacional. El Departamento de Estado afirmó que usará todos los recursos para frenar la desestabilización del hemisferio. La prioridad es impedir que Maduro y su entorno sigan lucrando con el narcotráfico.

En marzo de 2025, un vocero del FBI aseguró que las investigaciones buscan desmantelar la red financiera y operativa del cártel. Analizan vínculos empresariales, políticos y comerciales que sostienen su estructura. La coordinación entre agencias estadounidenses se ha intensificado. El foco está en cortar el flujo de dinero y neutralizar sus alianzas regionales.

Relaciones con otros cárteles y expansión delictiva

Las autoridades también documentaron nexos entre el Cártel de los Soles y otras organizaciones criminales. Se destacan el Cártel de Sinaloa y el Tren de Aragua. Estas alianzas incluyen apoyo logístico, protección compartida y distribución conjunta de drogas. Tanto Sinaloa como el Tren de Aragua fueron calificados como entidades terroristas por Washington.

El Tren de Aragua nació en Venezuela y se expandió a más de una docena de estados de EE.UU. También opera en varios países de América Latina. Se lo vincula con extorsión, tráfico de personas, robos y violencia armada. Su articulación con el Cártel de los Soles amplifica su capacidad operativa. Juntas, forman una red con poder regional y proyección transnacional.

Durante una audiencia en el Senado, el director del FBI, Kash Patel, alertó sobre la dimensión de estas redes. Aseguró que están detrás del tráfico de personas, el terrorismo y otros delitos globales. Prometió más acciones judiciales, cooperación internacional y sanciones financieras. Estados Unidos busca intensificar la presión sobre los responsables.

Ni Nicolás Maduro ni el Ministerio de Comunicación del régimen venezolano respondieron a los pedidos de comentario. Maduro, en declaraciones anteriores, negó todas las acusaciones. Aseguró que forman parte de una campaña de desprestigio. También pidió a Estados Unidos que enfoque su política antidrogas en el consumo interno, no en Venezuela.

*Con información de Infobae

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