Miles de mujeres siguen viviendo día a día la falta de equidad, miles de historias de desigualdad y violencias. Las estadísticas son necesarias, entre otras cuestiones, para elaborar políticas públicas. Un Estado presente es vital en materia de género. Muchas veces se necesita más presencia. Esta semana, en el marco del 8M, el Gobierno bonaerense dio a conocer cifras que visibilizan y alertan sobre estas problemáticas.

Rocío Vega
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La Dirección Provincial de Estadística y la Unidad de Género y Economía del Ministerio de Hacienda y Finanzas, junto a la Dirección de Investigaciones del Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, en el marco del 8M –Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras– elaboró un informe estadístico sobre el ‘estado de situación de las mujeres de la Provincia de Buenos Aires’ en distintas dimensiones: sociodemográfica, física, económica, toma de decisiones y Estado. Entre los datos que se publican se destaca, por ejemplo, que las mujeres representan el 50,9% de la población de la provincia de Buenos Aires, y realizan casi el 80% de las tareas domésticas y de cuidado, destinando el doble de tiempo que los varones a esas tareas.
Del informe también se desprende que para las mujeres es más difícil acceder al mercado de trabajo que para los varones: solo 5 de cada 10 mujeres participan del mercado de trabajo, mientras que 7 de cada 10 varones lo hacen. Esto se debe, en gran medida, al reparto desigual de las tareas domésticas y de cuidados, que hace que las mujeres puedan destinar menos tiempo a tener un trabajo remunerado. Además, en la provincia de Buenos Aires, entre la población con menores ingresos, 7 de cada 10 son mujeres; mientras que, entre la población de mayores ingresos, solo 3 de cada 10 lo son.
Sin remuneración y maternidad
Las mujeres realizan el 77% del trabajo no remunerado en la provincia de Buenos Aires.
La asimétrica carga de trabajos no remunerados que recae sobre las mujeres condiciona sus posibilidades de participación en el mercado laboral. Las mujeres tienen una menor participación en el mercado de trabajo, pese a que alcanzan mayores niveles educativos.
La maternidad suele ser penalizada en el mercado laboral: la tasa de actividad entre las madres de niños/as menores de 12 años es 8,4 p. p. más baja de la de aquellas que tienen hijos/as mayores de 12 años o que no tienen hijos/as. Por el contrario, la participación en el mercado laboral no se ve afectada por la paternidad: entre los varones, prácticamente no existen diferencias en las tasas de actividad de aquellos con y sin hijos/as menores de 12 años.
‘Techo de cristal’
El fenómeno por el cual las mujeres se concentran laboralmente en actividades consideradas estereotípicamente “femeninas” (y que tienen, en general, condiciones laborales más precarias y peor remuneradas) se conoce como “segmentación horizontal” o “paredes de cristal”, concepto que alude a la existencia de barreras invisibles para que las mujeres accedan a otro tipo de trabajos.
Las mujeres tienen mayores dificultades para acceder a puestos de jerarquía. De los varones ocupados, 10,6% desempeña puestos de jefatura o dirección, mientras que de las mujeres ocupadas solo lo hacen menos de la mitad (5,1%). La metáfora del “techo de cristal” subraya la existencia de barreras invisibles a la hora de que las mujeres puedan ascender. Aun sin que haya reglas explícitas que limiten su acceso, operan diversos mecanismos que impactan en sus verdaderas oportunidades (estereotipos de género, mandatos y desigual distribución de género de los trabajos de cuidados no remunerados) para escalar hacia puestos de mayor jerarquía, incluso cuando puedan contar con competencias y calificaciones idénticas –o hasta mayores a las de los colegas varones–.
Las mujeres ocupadas tienen un ingreso laboral que es, en promedio, un 29% menor que el de los varones. En el caso de las trabajadoras no registradas, la brecha se acentúa y alcanza el 44%. Las mujeres se encuentran subrepresentadas en los distintos puestos electorales en la provincia de Buenos Aires y en la conducción de las instituciones universitarias públicas bonaerenses son varones.
Estado y femicidios
La investigación también precisa el rol del Estado en la consecución de la equidad de género a partir de la sanción de leyes y la implementación de políticas públicas específicas, donde se destacan: la creación del Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual; la implementación de la Ley Micaela para el Estado provincial; la elaboración del primer presupuesto con perspectiva de género de la provincia de Buenos Aires que contempla una inversión del 2,4% del presupuesto total en políticas con impacto en la reducción de brechas de género y la eliminación de las violencias por razones de género; y el cumplimiento de la Ley nacional N° 27.610 de acceso a la interrupción voluntaria y legal del embarazo.
La violencia por motivos de género en su forma más extrema se traduce en femicidios, transfemicidios y travesticidios. Entre los años 2015-2020 en la provincia de Buenos Aires se registraron 584 femicidios. Durante 2020 y 2021 se recibieron 34.723 llamados a la Línea 144. En el 95% de las llamadas recibidas por la Línea 144 se registró violencia psicológica, mientras que en el 82% se registró violencia simbólica.

