España adelanta el operativo ante un verano de alto riesgo

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El Gobierno de España decidió adelantar por segunda vez consecutiva su campaña nacional contra incendios forestales, ante la previsión de un verano excepcionalmente caluroso y seco en gran parte de la Península Ibérica. El operativo incluye un refuerzo sin precedentes de medios aéreos, brigadas terrestres y sistemas de alerta temprana, en un contexto marcado por el avance del cambio climático sobre la región mediterránea.
Ramon Pascual, delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), explicó que los modelos climáticos pronostican temperaturas muy por encima de los valores habituales para los meses de mayo, junio y julio, especialmente sobre la costa mediterránea española. Las comparaciones se realizan respecto del período de referencia 1991-2020, lo que permite dimensionar la magnitud de la anomalía térmica esperada.
El antecedente inmediato es preocupante: la temporada pasada fue una de las peores registradas, con 354.793 hectáreas quemadas en 8.189 focos, más del triple del promedio de la última década. Las autoridades buscan evitar que se repita un escenario similar mediante la anticipación del despliegue y una mejor coordinación entre los distintos niveles del Estado.
Más medios aéreos y apoyo militar
De acuerdo con los datos oficiales, el dispositivo de lucha contra el fuego contará con 56 medios aéreos, entre ellos 31 helicópteros y 25 aviones e hidroaviones, distribuidos en puntos estratégicos del territorio. A ellos se suman brigadas forestales especializadas y la participación de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que aportará cinco batallones con 32 módulos de intervención específicos para incendios.
La experiencia reciente demostró que las olas de calor, la sequía prolongada y las tormentas eléctricas con abundante actividad de rayos pueden disparar incendios de rápida propagación y muy difícil control. Pascual recordó que en 2023 esas condiciones se combinaron con ráfagas descendentes asociadas a las tormentas, lo que complicó significativamente las labores de extinción en distintos puntos del país.
Nuevo índice de riesgo y alerta temprana
Como parte de la estrategia de prevención, Aemet puso en marcha el Índice de Propagación Potencial de Incendios Forestales (IPIF), una herramienta que integra información sobre usos del suelo, estado de la vegetación a partir de imágenes satelitales y estimaciones diarias de humedad del suelo. Esta tecnología mejora la capacidad de anticipar qué zonas presentan mayor vulnerabilidad ante la aparición de focos.
Según la agencia meteorológica, la resolución espacial del sistema pasó de cinco a un kilómetro, lo que permite un análisis más fino del territorio, y se redujo el porcentaje de falsas alarmas del 27 al 18 por ciento. Para los especialistas, conocer con precisión el estado de la vegetación y su contenido de humedad resulta clave para planificar la distribución de recursos y la ubicación de los equipos de primera respuesta.
“En incendios forestales, la detección temprana es esencial: si el fuego se controla en los primeros 30 o 60 minutos, ese es el mejor escenario posible para evitar su propagación”, remarcó Pascual.
Responsabilidad ciudadana y cambio climático
Las autoridades insisten en que la prevención también depende del comportamiento de la población. En ese sentido, se recomienda no encender fuego cerca de áreas forestales, evitar arrojar colillas, vidrios o basura en espacios naturales y acatar las indicaciones cuando se cierren parques o zonas recreativas por riesgo extremo de incendio. Un porcentaje significativo de los siniestros aún responde a accidentes o negligencias que podrían evitarse.
En paralelo, preocupa la tendencia de fondo. Entre el 1 de enero y el 15 de mayo de este año se registraron 127 incendios, frente a 40 en el mismo período del año anterior, lo que supone un incremento del 218 por ciento. Los expertos ya hablan de “incendios de sexta generación”, caracterizados por su intensidad extrema, gran escala y condiciones casi imposibles para su extinción, con formación de nubes pirocúmulos que modifican de manera brusca el viento y el comportamiento del fuego.
Pascual subrayó que el Mediterráneo se consolida como un “hotspot” del cambio climático, es decir, una región donde el calentamiento avanza más rápido que el promedio global. “La cuenca mediterránea y amplias zonas de Europa se están calentando mucho más rápido que el resto del planeta. Debemos mitigar y adaptarnos. No podemos permanecer indiferentes”, advirtió el especialista, en un llamado que trasciende las fronteras de España y se proyecta sobre todo el continente.

