Escuela mendocina veta figuritas del Mundial por peleas

El furor por las figuritas del Mundial llega a las aulas y abre debate

Álbum y figuritas del Mundial 2026 en manos de estudiantes

NewsITe

Las autoridades del Colegio Nadino, una institución privada de orientación religiosa ubicada en la Sexta Sección de la capital mendocina, resolvieron prohibir que alumnos y alumnas lleven al establecimiento figuritas y álbumes del Mundial 2026. La medida busca reducir distracciones en clase y evitar peleas entre los chicos por el intercambio de figuritas.

Según pudo saber Noticias Argentinas, la decisión fue comunicada a las familias a través de un mensaje de WhatsApp. En la nota, la escuela solicitó expresamente colaboración para que los estudiantes no lleven ni álbumes ni sobres al colegio, argumentando que el fenómeno había generado “desconcentración y alboroto” dentro de las aulas.

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Desde la conducción del colegio explicaron que, si bien al principio los intercambios se daban principalmente en los recreos, con el correr de las semanas las charlas, comparaciones y canjes de figuritas se extendieron también al horario de clase. Esto, remarcaron, afectó el clima de estudio y complicó el desarrollo del ritmo pedagógico previsto por los docentes.

Los directivos indicaron además que la pasión por completar el álbum del Mundial derivó en distintos conflictos entre estudiantes. En más de una oportunidad, maestros y autoridades debieron intervenir para desactivar discusiones encendidas por figuritas difíciles, desacuerdos en los canjes o acusaciones de supuestos engaños entre compañeros.

La escuela frente al furor mundialista

El caso del Colegio Nadino se inscribe en un escenario recurrente cada vez que se aproxima un Mundial de fútbol: la fiebre por las figuritas ingresa a las escuelas y plantea nuevos desafíos a la convivencia escolar. Para muchas instituciones educativas, el límite pasa por compatibilizar el entusiasmo de los chicos con la necesidad de garantizar espacios de estudio sin interrupciones permanentes.

  • Las autoridades buscan evitar peleas y tensiones entre alumnos por figuritas “repetidas” o “difíciles”.
  • Se apunta también a que los recreos y las clases mantengan un orden que permita el trabajo pedagógico.
  • La medida se enmarca en las normas internas del colegio sobre uso de objetos que generen distracciones.

“Los intercambios ya no sucedían solo en los recreos, sino también en horario de clases, generando desconcentración y dificultades para sostener el ritmo pedagógico”, señalaron desde la institución mendocina.

Mientras se espera la reacción de las familias y de los propios estudiantes, la decisión del colegio vuelve a poner sobre la mesa el debate acerca de cómo administrar, desde la escuela, las pasiones colectivas que despierta el fútbol. Entre el entusiasmo mundialista y la tarea de enseñar, las instituciones intentan fijar reglas que preserven el aprendizaje sin apagar del todo el juego y la sociabilidad que rodean a las figuritas.

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