Misiles, drones y tensión en los estrechos clave del comercio mundial

NewsITe
Los rebeldes hutíes de Yemen lanzaron una nueva andanada de misiles y drones contra objetivos en Arabia Saudita, en un episodio que vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad energética global. La ofensiva dejó al menos 13 civiles heridos y renovó el temor a interrupciones en el suministro de crudo desde uno de los principales productores del mundo.
De acuerdo con fuentes militares y reportes de agencias internacionales, los ataques tuvieron como blanco la base aérea Rey Khalid, ubicada en Khamis Mushait, en el sur saudita. Los hutíes, alineados con Irán, aseguraron haber disparado decenas de proyectiles contra hangares de aviones, sistemas de radar, pistas y depósitos de municiones, en represalia por los bombardeos de la coalición liderada por Riad sobre posiciones insurgentes en Yemen.
Las autoridades sauditas emitieron alertas de emergencia en Khamis Mushait y en otras ciudades del sur, mientras las defensas antiaéreas intentaban interceptar los drones y misiles. La coalición confirmó que 13 civiles resultaron heridos, lo que vuelve a poner de relieve el impacto humanitario del conflicto que se arrastra desde 2015.
Presión sobre las rutas del petróleo y la seguridad energética
La escalada militar se produce en un momento particularmente sensible para el mercado del petróleo. Los hutíes consolidan posiciones en la costa occidental de Yemen, sobre el mar Rojo, tras una rápida ofensiva que les permitió controlar puntos estratégicos, entre ellos la isla de Perim, ubicada en la entrada del estrecho de Bab el Mandeb.
Ese paso marítimo, junto con el estrecho de Ormuz, es una de las arterias vitales para el transporte internacional de hidrocarburos. El cierre o la perturbación prolongada de estas rutas puede encarecer el flete, alterar los flujos comerciales y presionar al alza los precios internacionales del crudo.
A la ofensiva hutí se suma el ataque registrado la semana pasada contra el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, infraestructura clave de unos 1.200 kilómetros que conecta los yacimientos del Golfo con terminales en el mar Rojo, diseñada justamente como alternativa al tránsito por Ormuz. Riad atribuyó esa agresión a milicias respaldadas por Irán en Irak.
Impacto global y riesgo de una crisis regional más profunda
Analistas citados por medios internacionales estiman que una interrupción prolongada de ese oleoducto podría poner en riesgo hasta alrededor del 4% del suministro mundial de petróleo, en un contexto en el que el tráfico por el estrecho de Ormuz ya se encuentra afectado por la inestabilidad regional. Cualquier nueva disrupción añade incertidumbre a un mercado que mira con atención la evolución del conflicto.
- El estrecho de Ormuz es una de las principales rutas marítimas para el comercio de hidrocarburos a nivel planetario.
- Bab el Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y es otro paso estratégico para el transporte de crudo y mercancías.
- El oleoducto saudita Este-Oeste fue construido en los años 80 como válvula de escape frente a posibles crisis en Ormuz.
En paralelo, los países árabes del Golfo decidieron postergar conversaciones previstas con Irán, que buscaban encauzar una salida diplomática a la tensión en torno a Ormuz. La suspensión de ese diálogo alimenta el temor a una ampliación del conflicto en Medio Oriente y a una mayor fragilidad en el abastecimiento energético global.
La combinación de ataques cruzados, rutas marítimas bajo presión y negociaciones congeladas conforma un cóctel de alto riesgo para la seguridad energética internacional.
Desde 2015, Arabia Saudita encabeza una coalición militar contra los hutíes en Yemen. Tras un período de relativa calma, los combates se intensificaron nuevamente este mes, con avances de las fuerzas rebeldes frente a sectores alineados con el gobierno yemení reconocido internacionalmente. El nuevo capítulo de violencia confirma que el conflicto está lejos de una solución y que sus consecuencias trascienden con creces las fronteras yemeníes.

