Roberto Fernández Viña, director médico de la Clínica San Nicolás, detalló en comunicación con «Pila y Media» (Radio U) que “la situación actual es diferente a lo que nos pasó con las cepas anteriores”. Los números de consultas y positividad en el efector presentan cifras elevadas como nunca antes, marcando en la contracara baja ocupación de camas y progresiones graves de la enfermedad.

Carolina Mitriani
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Además del Hospital San Felipe y la Fundación Nuestra Señora del Rosario (UOM), la Clínica San Nicolás trabaja de manera ardua desde el comienzo de la pandemia en nuestra ciudad. “La situación es diferente a lo que nos pasó con la cepa de Wuhan, la variante de Manaos y la delta, afortunadamente”, retrató su director médico, el Dr. Roberto Fernández Viña en Radio U. “Hay muchísimos contagios. Tenemos no menos de 60 consultas por día de pacientes que vienen con signos de infección por covid. Se los envía a la casa con las indicaciones médicas y el de evitar contactos, sostener el aislamiento”, explicó el médico, planteando que la situación actual da cuenta de un momento de menor tensión para el sistema de salud y los pacientes que atraviesan la enfermedad de manera leve.
Sobre lo que sucede día a día en la clínica ubicada en Rivadavia y Garibaldi, Fernández Viña contó que “viene mucha gente a realizarse los testeos rápidos al ser contactos estrechos, también personas que vienen de vacaciones. Hay una incidencia de aproximadamente el 40’% de positivos, realmente muy alta”. Sin embargo, la historia de las otras instituciones de salud se repite favorablemente: “Hay pocas internaciones; las que hemos tenido por lo general no han sido por pacientes que han venido complicados por covid, sino que llegan a internarse por patologías concomitantes (por ejemplo, infarto agudo, hemorragias digestivas) y que al momento de realizarse el test de antígenos para su ingreso indican positivo”.
Este fin de semana se internaron 6 pacientes en el efector sanitario, de los cuales fallecieron 4. “Todos tenían test positivo en coronavirus, pero ninguno tenía una neomonía bilateral por esto ni un cuadro por la enfermedad, por lo que la causa de muerte no es esa”, explicó el director médico de la Clínica San Nicolás.
Una nueva realidad
Para Fernández Viña, el horizonte está cerca. “Puede sonar como una barbaridad desde el punto de vista médico, pero es una bendición que haya un virus con tan poca letalidad que esté contagiando a todo el mundo”, reflexionó, y explicó que esto se debe a que “en realidad los que la están pasando muy mal son los antivacunas. La gente que no se quería vacunar es la que en este momento está cayendo prácticamente todos los días acá en la clínica”.
El especialista entiende que “esto va a terminar en corto plazo con anticuerpos generados por este virus, de esta nueva variante. No sabemos aún si va a proteger de las variantes anteriores, pero, de todas maneras, el susto es tan grande que la gente se está vacunando de forma masiva” y esto resulta ampliamente favorable para la protección: “Sin dudas, la vacuna nos ha preparado de una manera importante para aguantar en el sistema de salud. Estamos teniendo casos muy leves”.
Labor fundamental
El ausentismo es hoy uno de los grandes problemas que se presentan no solo en los efectores de salud sino también en diversos ámbitos, donde constantemente se realizan reestructuraciones para sostener las cadenas productivas y de atención. Desde la Clínica San Nicolás aseguran que entre un 15% y 20% de su personal fue “tumbado” por aislamientos, producto de contactos sociales. Pese a las nuevas disposiciones del Ministerio de Salud, que da más flexibilidades para el personal de la salud, Fernández Viña consideró que es importante aislar al personal implicado como se venía realizando habitualmente; “no los hacemos venir a trabajar”, contó.
La situación ha variado en relación con la alta exigencia que los trabajadores de la salud mantuvieron hasta esta ola. “No estamos distendidos, como dijo el presidente. Pero estamos más laxos. También pedimos el pase sanitario para tener la tranquilidad de que quien ingresa a la clínica está vacunado”, explicó el director médico.
Los casos de hoy, con mucha menos gravedad en su desarrollo, han cambiado la tensión con la que convivía toda la comunidad sanitaria. Acerca de eso, Fernández Viña explicó que “hace dos años veíamos constantemente morir gente. En 50 años de médico nunca imaginé tener que trabajar como si fuera Vietnam. El estar las 24 horas del día la verdad que fue agotador. Mucha gente no entiende lo que significó para nuestros héroes estar, desde la primera persona que realizaba la comida hasta los administrativos”.
Un faro
Acerca de un novedoso tratamiento que en la Clínica San Nicolás han aplicado, favoreciendo la evolución de los cuadros de COVID-19, el Dr. Fernández Viña expresó: “El plasma fue la solución en la primera ola sobre todo. Trabajamos de manera temprana con esto, en conjunto con otros lugares del mundo como los primeros en hacerlo. Ahora no se necesita mucho más que paracetamol en general. De todas maneras, han quedado unas 20 unidades de plasma para utilizar. Es bueno continuar donando para tenerlo como vía”.

