Entra en vigor la tregua de 10 días entre Israel y Líbano

Tregua temporal en medio de una escalada regional

Comienza el alto el fuego de 10 días entre Israel y el Líbano

NewsITe

El alto el fuego de 10 días acordado entre Israel y el Líbano comenzó a regir este jueves a las 17 (hora del Este de Estados Unidos), las 18 de Argentina y la medianoche en Medio Oriente, tras una intensa escalada militar en la frontera y fuertes presiones diplomáticas internacionales.

El anuncio fue realizado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien mantuvo conversaciones telefónicas con el presidente libanés, Joseph Aoun, y con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Según el propio mandatario estadounidense, el entendimiento abre la puerta a las “primeras conversaciones significativas” entre ambos países desde 1983, con el objetivo de avanzar hacia un esquema de paz más amplio en la región.

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Trump adelantó que invitará a Aoun y a Netanyahu a la Casa Blanca para una cumbre en Washington. En un mensaje difundido en la red Truth Social, aseguró que ambos líderes aceptaron iniciar formalmente un alto el fuego de 10 días y sostuvo que “ambas partes desean la paz”, manifestando su expectativa de que un acuerdo más duradero pueda alcanzarse en el corto plazo.

El presidente estadounidense indicó además que dio instrucciones al vicepresidente JD Vance, al secretario de Estado Marco Rubio y al jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Razin’ Caine, para que encabecen el trabajo diplomático y militar necesario con Israel y el Líbano, a fin de explorar las condiciones para una paz sostenible y mecanismos de seguridad en la frontera norte israelí.

Condiciones militares y demandas en la mesa

Desde Jerusalén, Netanyahu confirmó que aceptó la invitación de Trump a Washington junto al presidente libanés, aunque dejó en claro que Israel no retirará a sus tropas del sur del Líbano durante el período de tregua. El primer ministro explicó que las Fuerzas de Defensa de Israel permanecerán en una “zona de seguridad” de 10 kilómetros para impedir infiltraciones y ataques con misiles antitanque contra localidades israelíes cercanas a la frontera.

El jefe de Gobierno israelí remarcó que Israel llega a la mesa de negociación con dos demandas centrales: el desarme de Hezbollah y la búsqueda de un acuerdo de paz estable “desde una posición de fuerza”. En las 24 horas previas a la entrada en vigor del alto el fuego, el Ejército israelí informó que bombardeó más de 380 objetivos del grupo chiita en el sur del Líbano, incluyendo lanzadores, cuarteles generales y posiciones de combate, según consignó la cadena CNN.

En paralelo, fuentes de Hezbollah advirtieron a medios libaneses que cualquier acuerdo de cese de hostilidades debe implicar el fin total de los ataques israelíes sobre todo el territorio libanés y no otorgar a Israel “libertad de movimiento” durante la tregua. El grupo respaldado por Irán insiste en que cualquier entendimiento parcial corre el riesgo de ser utilizado para reposicionamiento militar israelí en la zona.

Tensión regional y apoyo de los hutíes

La fragilidad de la tregua se ve atravesada por la compleja red de alianzas en Medio Oriente. Desde Yemen, el líder del movimiento hutí, Abdul-Malik al-Houthi, expresó públicamente su respaldo a Hezbollah y al pueblo libanés, y calificó la ofensiva israelí en el Líbano como una “agresión grave” contra un frente clave del llamado eje de la resistencia.

En un mensaje televisado por la cadena Al-Masirah, al-Houthi sostuvo que no es posible “ignorar o guardar silencio” frente a la situación en el Líbano y afirmó que apoyar a Hezbollah es “esencial” en el actual escenario regional. Atribuyó la inestabilidad en Oriente Medio a un “plan de larga data” vinculado a la ocupación de Palestina, y acusó a Estados Unidos e Israel de alimentar los conflictos para debilitar a Irán y a sus aliados.

El líder hutí afirmó que la campaña militar estadounidense-israelí fracasó en su supuesto objetivo de derrocar al gobierno iraní y subrayó que Washington habría sufrido importantes costos económicos por el conflicto, entre ellos el desgaste de sus reservas militares y la necesidad de un mantenimiento intensivo de su equipamiento bélico. También calificó de “ilegítimas” las recientes acciones de Estados Unidos en el Golfo de Omán, a las que describió como actos de “agresión y piratería”.

“Permaneceremos en una zona de seguridad de 10 kilómetros, lo que nos permitirá evitar la infiltración en las comunidades y el lanzamiento de misiles antitanque”, advirtió Benjamin Netanyahu sobre el despliegue militar israelí durante la tregua.

La entrada en vigor del alto el fuego entre Israel y el Líbano se produce pocos días después del cese de hostilidades alcanzado el 8 de abril entre Irán, Estados Unidos e Israel, tras 40 días de enfrentamientos directos y ataques cruzados. Las posteriores conversaciones de paz realizadas en Islamabad, Pakistán, no llegaron a un acuerdo definitivo, lo que refleja la fragilidad de la arquitectura de seguridad regional.

Desde fines de marzo, los hutíes han lanzado misiles y drones contra objetivos vinculados a Israel, en apoyo de sus aliados en Irán, Irak, Líbano y Palestina. En este contexto, la tregua de 10 días aparece como una ventana de oportunidad limitada para descomprimir la tensión en la frontera israelí-libanesa, aunque su sostenibilidad dependerá de la capacidad de las partes y de los mediadores internacionales para transformar el cese del fuego en un proceso político más amplio y duradero.

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