EN LOS ÚLTIMOS DOS AÑOS MÁS DE 400 ADOLESCENTES DE SAN NICOLÁS FUERON MADRES

Anualmente en Argentina nacen aproximadamente 70.000 bebés de niñas y adolescentes de hasta 19 años, es decir que se producen casi 200 partos por día y, en algunas zonas del país, se registran hasta 300 nacimientos. Nuestra ciudad no escapa a dicha realidad. Todo embarazo no intencional adolescente es una vulneración de la garantía de derechos sexuales y reproductivos plasmados en la Ley 25.673.

Entre las causas de un embarazo precoz, pueden mencionarse la dificultad del acceso a la salud, la situación socioeconómica y cultural, y las situaciones de abuso que sufren niñas y adolescentes, entre otras. ILUSTRACIÓN

De la Redacción de EL NORTE
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La problemática del embarazo en niñas y adolescentes implica una cuestión de salud pública. Anualmente en Argentina nacen aproximadamente 70.000 bebés de niñas y adolescentes de hasta 19 años, es decir que se producen casi 200 partos por día y, en algunas zonas del país, se registran hasta 300 nacimientos.

Nuestra ciudad no escapa a dicha realidad. Durante los últimos dos años, en San Nicolás se registraron 411 partos de madres adolescentes. Según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera embarazo durante la adolescencia cuando éste ocurre entre los 10 y 19 años de edad, independientemente de la edad ginecológica, y que conlleva un riesgo variable según las condiciones físicas, médicas y socioeconómicas.

Teniendo en cuenta los datos suministrados a EL NORTE, en la Fundación Nuestra Señora del Rosario (Clínica de la UOM) se contabilizaron 36 embarazos adolescentes durante 2021 y un total de 38 en 2022. Mientras que en el Hospital San Felipe, la cifra ascendió a 162 en 2021 y 175 en 2022.

Causas y consecuencias

Entre las causas de un embarazo precoz, pueden mencionarse la dificultad del acceso a la salud, a los métodos anticonceptivos, la pandemia, la situación socioeconómica y cultural, la falta de Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas, las situaciones de abuso que sufren niñas y adolescentes por parte de otros adolescentes o adultos intra o extrafamiliares, la inestabilidad familiar y el uso de drogas y alcohol.

A su vez, las consecuencias físicas, psíquicas y sociales también son múltiples. Especialistas sostienen que las madres adolescentes pueden sentir rechazo al recién nacido; la pérdida de amistades y actividades con sus pares; problemas familiares de adaptación individual o económica; pobreza, depresión; abuso del alcohol, tabaco o drogas psicoactivas.

A nivel físico, las jóvenes pueden no contar con todos los nutrientes necesarios para el buen desarrollo fetal, por lo que al nacer los bebés pueden registrar bajo peso o nacer prematuramente. Las madres pueden correr un mayor riesgo de hipertensión en el embarazo y enfrentar complicaciones posparto. Es frecuente la anemia, una mayor tasa de mortalidad infantil y una desproporción cefalopélvica, es decir que la cabeza del bebé sea más ancha que la apertura pélvica de la madre.

El impacto también se observa en el desarrollo educativo de las mamás niñas y adolescentes. Según el Ministerio de Salud de la Nación, el 38% de las mujeres que fueron madres en su adolescencia no completaron el secundario y apenas el 3% accedieron a la educación terciaria.

Niñas, no madres

El movimiento regional Niñas, No Madres, integrado por una diversa coalición de organizaciones nacionales e internacionales dedicadas a la protección y defensa de la salud y derechos de mujeres y niñas en América Latina, pidió a los gobiernos latinoamericanos para exigirles, con carácter urgente, que garanticen el acceso a información, a educación sexual integral y a servicios esenciales de salud sexual y salud reproductiva para todas las niñas, particularmente para quienes enfrentan situaciones de mayor vulnerabilidad.

Asimismo, impulsada por 12 organizaciones de la sociedad civil, fue presentada en septiembre del año pasado la campaña #PuedoDecidir, en el marco del Día Mundial de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia, como una oportunidad para habilitar el diálogo sobre sexualidad entre adolescentes, contribuir a que el inicio de la vida sexual y sus primeros encuentros sean consensuados y disfrutables, promover prácticas de cuidado y corresponsabilidad en las decisiones sobre sexualidad y el acceso a información, servicios de salud sexual y reproductiva y a métodos anticonceptivos y de prevención de las infecciones de transmisión sexual (ITS).

La Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), Amnistía Internacional, Doncel, Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), Fundación Huésped, Fundación Kaleidos, FUSA, Intercambios, Las Otras Voces, Red Nacional de Adolescentes y Jóvenes por la Salud Sexual y Reproductiva, Agrupación Xangó, RAJAP e IPPF LACRO destacaron en la presentación de dicha campaña que “la semana del embarazo no intencional en la adolescencia es una oportunidad para abrir el diálogo, además, sobre las prácticas de cuidado para evitar infecciones de transmisión sexual, incluida la prevención del VIH/Sida”.

Ello considerando que todo embarazo no intencional adolescente es una vulneración de la garantía de derechos sexuales y reproductivos plasmados en la Ley 25.673.

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