La presidenta encargada aseguró ante la Asamblea General de la ONU que su administración inició conversaciones con sectores opositores. También planteó una reforma judicial y destacó el acercamiento diplomático y económico con EE.UU.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó este miércoles ante la Asamblea General de la ONU que el país celebrará elecciones, aunque evitó establecer una fecha. La dirigente afirmó que su administración ya inició conversaciones con sectores de la oposición para preparar el proceso electoral.
“En Venezuela habrá elecciones, y en esa dirección hemos iniciado un diálogo político con la oposición”, expresó Rodríguez durante su discurso en Nueva York. Además, sostuvo que el objetivo consiste en garantizar “condiciones reales de participación para todas las fuerzas políticas”.
La mandataria chavista señaló que será el pueblo venezolano el que determine cuándo estarán dadas las condiciones para acudir a las urnas. También aseguró que los comicios deberán funcionar como una vía para resolver las diferencias internas y no para profundizar las disputas políticas.
“Una elección debe ser una solución, no un generador de conflictos”, remarcó.
El diálogo con la oposición y la reforma judicial
El chavismo y sectores de la oposición retomaron las conversaciones en septiembre con una agenda que incluye cambios en las instituciones judiciales y la recuperación de derechos políticos. Entre los asuntos analizados aparece la reforma del Tribunal Supremo de Justicia.
Rodríguez sostuvo que esas conversaciones deben conducir hacia una etapa de mayor apertura política y definió el momento actual como una “transformación democrática”. En ese sentido, afirmó que Venezuela necesita construir una “república plural y en paz” y calificó como “impostergable” la reforma del sistema de justicia.
La presidenta encargada presentó este escenario como una oportunidad para dejar atrás la confrontación política interna. Reconoció que Venezuela estuvo durante años “dividida entre trincheras” y planteó la necesidad de procesar las diferencias mediante el diálogo.
“El color de la bandera de un partido pesaba más”, afirmó. Luego manifestó que esa etapa debe quedar atrás para avanzar hacia un país “más libre para todos, más próspero y más reconciliado consigo mismo”.
El acercamiento entre Venezuela y Estados Unidos
El anuncio sobre las elecciones en Venezuela coincidió con el nuevo vínculo que Caracas intenta construir con Washington. Rodríguez agradeció al presidente estadounidense, Donald Trump, su disposición para retomar las relaciones diplomáticas y aseguró que ambos países trabajan “seriamente” para resolver sus diferencias.
Ambos dirigentes mantuvieron el martes una reunión en Nueva York al margen de la Asamblea General de la ONU. Durante el encuentro abordaron el fortalecimiento de la relación bilateral, aunque Estados Unidos aclaró que la reunión no implica reconocer a Rodríguez como una presidenta elegida por los venezolanos.
La jefa del interinato también destacó el acuerdo petrolero alcanzado con Estados Unidos, al que calificó como uno de los mayores suscritos entre ambos países. El pacto, anunciado en agosto, contempla el desarrollo de 17 campos petroleros y una inversión potencial superior a los 100.000 millones de dólares.
El entendimiento comprende reservas probadas asociadas de unos 65.000 millones de barriles. Rodríguez sostuvo que la participación de operadores privados permitirá elevar considerablemente la producción venezolana y contribuir a la recuperación de la industria.
Negociaciones sobre deuda y financiamiento
La delegación venezolana llegó a Nueva York con negociaciones abiertas sobre energía, deuda, minería y acceso al financiamiento internacional. Rodríguez también mantuvo contactos con el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Venezuela, en paralelo, avanza en una reestructuración de deuda estimada entre 150.000 y 200.000 millones de dólares. Estas gestiones forman parte de la transformación de la relación entre Caracas y Washington después de años de confrontación.
Rodríguez vinculó el diálogo político con la necesidad de recuperar las instituciones y garantizar la convivencia. La presidenta encargada reconoció que la recuperación del país llevará tiempo y aseguró que no promete “un camino fácil”, pero insistió en que su responsabilidad consiste en conducir a Venezuela desde el conflicto hacia una etapa de democracia y bienestar.

