En la antesala de una nueva audiencia por el crimen de Andino, sus hijos pidieron que Alviso siga presa lejos de San Nicolás

Rodrigo, Agustín y Gastón Andino pidieron que la acusada permanezca en prisión hasta el juicio y cuestionaron su solicitud para ser alojada en la Unidad Penal N° 3. También denunciaron provocaciones a través de las redes sociales y exigieron que se restrinja el uso de celulares dentro de las cárceles.

En la antesala de la audiencia por la prisión preventiva de Virginia Marlene Alviso, los hijos de José Manuel Andino volvieron a reclamar justicia por el crimen de su padre y pidieron que la acusada continúe detenida hasta el juicio. Rodrigo, Agustín y Gastón Andino también manifestaron su rechazo al pedido de la mujer para ser trasladada a la Unidad Penal N° 3 de San Nicolás.

“Estamos reclamando justicia y que se terminen los beneficios para esta mujer, que está pidiendo venir a la UP3 de San Nicolás. La queremos lejos de acá”, expresaron los hijos de la víctima. Alviso está acusada de matar a Andino, de 60 años, y enterrar su cuerpo en el patio de la vivienda que compartían en barrio Irigoyen.

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La audiencia se produce después de que la fiscal Belén Baños, titular de la Unidad Funcional de Instrucción N° 12, solicitara la prisión preventiva de la imputada. La familia pretende que la Justicia mantenga a Alviso privada de su libertad durante toda la investigación y posteriormente avance hacia una condena a prisión perpetua.

“Esta mujer tiene que estar lejos de San Nicolás, no tiene que tener ningún beneficio y debe permanecer en prisión hasta el juicio. Reiteramos nuestro pedido de perpetua y de todo lo que corresponda”, sostuvieron Rodrigo, Agustín y Gastón.

Reclamo por el uso de celulares en las cárceles

Los hijos de Andino también cuestionaron que la imputada pueda utilizar redes sociales desde su lugar de detención. Según denunciaron, las publicaciones y los mensajes difundidos desde el penal representan una provocación y profundizan el dolor de la familia.

“Desde la Fiscalía saben que el uso del celular generó muchas provocaciones hacia nosotros y hacia todos los familiares. Es una falta de respeto total y también debe revisarse la responsabilidad del Servicio Penitenciario, que permite estas situaciones”, señalaron.

Los jóvenes aseguraron que existen mensajes y comentarios públicos vinculados con la acusada. Por ese motivo, exigieron que las autoridades penitenciarias controlen el ingreso y la utilización de teléfonos móviles dentro de los establecimientos carcelarios.

“Pedimos que se haga valer también el derecho de las víctimas, que somos nosotros. Merecemos el respeto que este caso requiere y del otro lado no lo están teniendo”, afirmaron. “Que se terminen de una vez los teléfonos en las cárceles y estos beneficios. ¿Hasta cuándo las víctimas vamos a tener que seguir sufriendo?”, añadieron.

La familia ya había cuestionado públicamente la aparición en Facebook de fotografías que habrían sido tomadas por Alviso durante su detención. Gastón Andino había considerado esas publicaciones como una burla hacia los familiares de la víctima y había solicitado que se bloqueara el uso de dispositivos móviles dentro de las unidades penitenciarias.

“Estamos haciendo el duelo en cuotas”

Durante el reclamo, los hijos de José Andino también se refirieron a los tres hermanos menores que la víctima tenía con la acusada. Señalaron que el hombre permaneció enterrado durante varios días en el mismo lugar en el que estaban los niños y rechazaron que Alviso pueda invocar ahora el vínculo con ellos para obtener algún beneficio.

“Ella no pensó en los nenes, que son nuestros hermanitos. Tuvo a nuestro padre durante tres días enterrado en un pozo mientras ellos estaban ahí. ¿Cómo puede decirse que pensó en los chicos?”, cuestionaron.

También solicitaron que la acusada no pueda utilizar a los menores como argumento para conseguir un traslado o una medida menos restrictiva. “Por cómo ocurrió todo, entendemos que no tiene que recibir ningún beneficio para ver a nuestros hermanitos”, sostuvieron.

Rodrigo, Agustín y Gastón describieron además el impacto que el crimen y las gestiones judiciales provocaron en toda la familia. “No paramos con los trámites y ni siquiera tuvimos tiempo para llorar a nuestro padre. Estamos haciendo el duelo en cuotas”, expresaron.

El crimen de José Andino

La investigación comenzó después de que uno de los hijos de José Manuel Andino denunciara que llevaba varios días sin poder comunicarse con él. El último dato que tenía la familia era que el hombre había mantenido una discusión con su pareja, Virginia Alviso, en la vivienda de Necochea 799, en barrio Irigoyen.

Al ser consultada inicialmente, la mujer declaró que Andino se había retirado de la propiedad durante la noche del jueves 13 de agosto y que desconocía su paradero. Los familiares, sin embargo, informaron sobre episodios previos de violencia dentro de la relación, por lo que la fiscal Belén Baños ordenó un allanamiento de urgencia.

Durante la inspección, la Policía Científica encontró manchas de sangre en el patio y advirtió que había un sector con tierra removida. Los investigadores excavaron en ese lugar y encontraron enterrado el cuerpo de Andino.

De acuerdo con la investigación, Alviso habría reconocido que mantuvo una confrontación con su pareja y que lo golpeó en la cabeza antes de enterrar el cadáver. En la propiedad, los efectivos secuestraron una maza con manchas de sangre que sería compatible con las lesiones constatadas en la víctima.

La autopsia determinó que Andino sufrió múltiples golpes que le provocaron una hemorragia cerebral, una fractura y un traumatismo severo de cráneo. Los primeros elementos incorporados al expediente no indicaron la participación de terceras personas, aunque la Fiscalía dispuso pericias para determinar si existía otro perfil genético en el arma investigada.

Alviso fue imputada por homicidio agravado por el vínculo y amenazas coactivas. Esta última acusación corresponde a las presuntas intimidaciones contra vecinos a quienes les habría contado lo ocurrido antes de exigirles que no la denunciaran.

José Manuel “Gordi” Andino tenía 60 años, era padre de nueve hijos y se había jubilado como agente del Servicio Penitenciario Bonaerense. Según relató su familia, colaboraba además con un merendero destinado a los niños del barrio.

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