En los primeros seis meses del año al menos nueve personas se quitaron la vida en San Nicolás. Esta cifra superó a la cantidad de víctimas por siniestros viales que sumaron siete en el mismo lapso de tiempo y triplicó el número de homicidios cuya cifra fue de tres en el semestre. Aunque los indicadores son sensiblemente menores al mismo periodo del año pasado las estadísticas siguen siendo preocupantes.

De la redacción de EL NORTE
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En general las discusiones sobre muertes violentas y la difusión de noticias sobre el tema se centran en los homicidios, femicidios o las producidas en accidentes de tránsito. Pero los números de la realidad nos alertan acerca de un flagelo de “puertas adentro” menos discutido que es el suicidio.
En el primer semestre de 2026 se registraron 19 muertes violentas en San Nicolás. Tres de ellas se produjeron por homicidios dolosos y siete por accidentes de tránsito. Las otras 9 (seis hombres y tres mujeres) fueron autoprovocadas. Por lo tanto, los suicidios triplicaron a los homicidios y superaron a las producidas en siniestros viales. Entre ellos, en episodios diferentes a pocos días uno de otro, dos hermanos de 15 y 18 años se quitaron la vida (el Ministerio de Salud de la Nación había advertido que las últimas estadísticas indicaban que se suicida un adolescente por día en el país).
A esta preocupante realidad hay que agregarle que al menos intentaron quitarse la vida en nuestra ciudad 14 personas en los últimos seis meses. Este número podría ser muy superior si se tiene en cuenta que la mayoría de las tentativas no se denuncian. Las cifras podrían ser bastante más altas si tenemos en cuenta que existe un subregistro de información ya que la fuente de datos, en general, es policial, por lo que se vuelcan solo los recogidos cuando son llamados ante el suicidio consumado o una tentativa que requiera intervención de la fuerza. Otra dificultad está relacionada con la imposibilidad, en algunos hechos, de contar con evidencia que denote que se trata de un suicidio a prima facie y, por lo tanto, ingresen al sistema como “muerte dudosa”. También, puede ocurrir que la persona resulte gravemente lesionada en un intento de suicidio y fallezca con posterioridad: si las policías no hacen seguimiento del caso, ese deceso no se registra.
Por su parte Las estadísticas oficiales, según el último informe del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), indican que durante 2025 se registraron 5.209 suicidios consumados en el país. Se trata de la cifra más alta de toda la serie histórica y representa un aumento del 22% respecto del año anterior.
La magnitud del fenómeno aparece con más claridad cuando se lo compara con otras formas de muerte violenta. Durante el mismo período se registraron 1.676 homicidios dolosos, 643 homicidios culposos y 3.583 fallecimientos en accidentes de tránsito. En términos simples, hubo más de tres veces más suicidios que homicidios y casi ocho veces más que homicidios culposos.
En 2025 en San Nicolás se contaron al menos 34 suicidios (este número septuplicó la cantidad de muertes violentas por homicidio o accidentes de tránsito).
El país
En la última década descendieron los homicidios y subieron las muertes autoprovocadas. Las dos curvas avanzaron en direcciones opuestas: una cayó hasta alcanzar el nivel más bajo de la serie histórica y la otra llegó a su máximo registro desde que existen estadísticas comparables. Los datos oficiales muestran diferencias significativas entre las distintas jurisdicciones y permiten identificar zonas donde el flagelo es mayor.
Entre Ríos encabezó el ranking nacional con una tasa de 20,8 suicidios cada 100 mil habitantes durante 2025. Detrás se ubicaron San Luis, Salta, Santa Cruz, y Catamarca. Todas ellas se ubicaron muy por encima de la media nacional, que alcanzó los 11,8 casos cada 100 mil habitantes.
La provincia de Buenos Aires registró el salto más pronunciado. Pasó de 1.267 suicidios en 2024 a 1.977 en 2025, un incremento del 55,4%. También se observaron aumentos importantes CABA, donde los casos crecieron un 38,3%; Misiones, Salta y Santa Cruz.
También los organismos internacionales vienen alertando sobre la magnitud del fenómeno a nivel mundial. La OMS advirtió que el suicidio se encuentra entre las principales causas de muerte entre adolescentes y jóvenes de América.
Alerta temprana
El Sistema de Alerta Temprana del Ministerio de Salud nacional sostiene que alrededor del suicidio existen tabúes, mitos y errores conceptuales, pero el más frecuente es el de que “de eso no se habla”. El documento enfatiza que “es necesario visibilizar esta problemática para poder abordarla de manera oportuna y evitar que el fenómeno ocurra”. Señala, entre otras cosas, que la persona que se suicida no desea morir, sino que está transitando una situación de ambivalencia, es decir, desearía morir si su vida continúa de la misma manera. Sostienen que es un mito el que dice que la persona que amenaza con quitarse la vida, no lo hace y que la tendencia al suicidio no es hereditaria. Lo que sí puede trasmitirse por medio de la educación es la visión sobre el suicidio como forma de solución de problemas. Afirman que antes de cometer un intento de suicidio las personas suelen evidenciar señales que de ser detectada a tiempo podrían ayudar a evitarlo.
Algunos indicadores pueden manifestarse en el lenguaje, la conducta o los hábitos cotidianos. Entre las señales más frecuentes se incluyen: manifestaciones directas o indirectas sobre la intención de morir, cambios en el estado de ánimo, la alimentación o el sueño, conductas de aislamiento o pérdida de interés, actos de despedida o entrega de objetos personales.
La presencia de uno o varios de estos signos no implica, necesariamente, que una persona quiera quitarse la vida, pero sí constituye un motivo suficiente para activar dispositivos de atención.
Herramientas disponibles
El Ministerio de Salud dispone de una línea telefónica nacional gratuita y confidencial (0800-999-0091), activa las 24 horas. También existen redes provinciales y programas específicos orientados a niñeces, adolescencias y juventudes. En San Nicolás el Hospital San Felipe dispone de un área de salud mental. El informe concluye que “la conducta suicida es prevenible si se abordan sus múltiples determinantes de manera coordinada”.

