Qué compañías de Estados Unidos apuntan al petróleo venezolano
NewsITe
Las principales petroleras de Estados Unidos con presencia histórica en Venezuela vuelven a quedar en el centro de la escena ante los planes de Washington de supervisar durante años el negocio del crudo venezolano. La estrategia, impulsada por el presidente Donald Trump, apunta a gestionar la comercialización de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo una vez consumado el desplazamiento de Nicolás Maduro, en un país que sigue bajo el peso de duras sanciones desde 2019.
Venezuela posee cerca de una quinta parte de las reservas de petróleo del mundo y fue durante décadas un proveedor clave para las refinerías estadounidenses. Sin embargo, hoy apenas aporta alrededor del 1% de la producción mundial, golpeada por años de subinversión, embargos y falta de mantenimiento en la infraestructura energética. En este contexto, Washington apuesta a que las compañías estadounidenses lideren una eventual recuperación del sector.
Entre las grandes firmas, Chevron ocupa un lugar singular. Se mantuvo como la única petrolera estadounidense operando en Venezuela gracias a una exención a las sanciones. El segundo productor de crudo de Estados Unidos llegó a representar cerca del 25% de la producción venezolana y en diciembre importó más de 120.000 barriles diarios hacia su mercado doméstico, según datos citados por Bloomberg.
La presencia de Chevron en el país sudamericano se remonta a la década de 1920. Actualmente participa como socio minoritario en cinco empresas mixtas junto a la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), un esquema que tomó forma en 2007, cuando el gobierno de Hugo Chávez forzó la nacionalización de los activos extranjeros. Tras la imposición de sanciones en 2019, la casa Blanca fue ajustando las licencias que le permiten seguir operando y exportando crudo venezolano.
Chevron, ExxonMobil y ConocoPhillips: intereses y litigios
Mientras Chevron mantuvo operaciones, otros gigantes como ExxonMobil y ConocoPhillips fueron expulsados del negocio venezolano cuando en 2007 rechazaron las nuevas condiciones que imponían una participación estatal mínima del 60%. Ambas compañías respondieron en los tribunales internacionales y consiguieron fallos a su favor.
El Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), del Banco Mundial, determinó en 2014 que Venezuela debía compensar a ExxonMobil por la expropiación de su participación en el proyecto Cerro Negro. Aunque el monto inicial de 1.600 millones de dólares fue luego reducido, el laudo mantuvo la obligación de pago por cientos de millones. En paralelo, ConocoPhillips obtuvo en 2018 un fallo de la Cámara de Comercio Internacional por 2.000 millones de dólares y, en 2019, otra decisión del CIADI le reconoció 8.700 millones adicionales.
Hasta ahora, el gobierno de Nicolás Maduro no cumplió con esos pagos. ExxonMobil evitó comentar los planes de Trump de impulsar nuevas inversiones masivas, mientras que ConocoPhillips indicó que sigue “monitoreando los acontecimientos en Venezuela y sus posibles implicaciones para el suministro y la estabilidad energética mundial” y consideró prematuro anticipar un eventual retorno al país.
Refinerías y traders, la otra pata del negocio
Más allá de las productoras, el posible incremento del flujo de crudo venezolano también impacta en las refinerías estadounidenses de la Costa del Golfo y en grandes empresas comercializadoras. Datos de la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés) muestran que en 2025 varias plantas volvieron a adquirir petróleo pesado venezolano, adecuado para instalaciones diseñadas para ese tipo de crudo.
- Valero compró alrededor de 1,5 millones de barriles en octubre de 2025 para refinerías en Texas y Luisiana.
- También realizaron compras Phillips 66, Paulsboro Refining (PBF), Chevron, Vitol, ExxonMobil y Houston Refining.
Antes de la oleada de sanciones de 2018, al menos una decena de empresas importaban crudo venezolano, entre ellas grandes traders como Vitol y Trafigura. De acuerdo con funcionarios estadounidenses citados por la prensa, la idea de canalizar hacia estas firmas parte de la comercialización futura del petróleo controlado por Washington volvió a la mesa de discusión.
Analistas del sector advierten que, aun con un mayor involucramiento de compañías estadounidenses, reconstruir la capacidad productiva de Venezuela demandará años de inversiones sostenidas, seguridad jurídica y estabilidad política.
En paralelo, las acciones de varias de las empresas vinculadas a este escenario mostraron subas en los mercados desde comienzos de enero, con la excepción de ExxonMobil. Un eventual aumento de las importaciones de crudo venezolano podría apuntalar la economía de los estados de la Costa del Golfo, pero el verdadero desafío será revertir el deterioro estructural de la industria petrolera venezolana tras más de una década de crisis.


