Empresarios prevén sueldos al día pero menos colectivos en el AMBA

AAETA prevé normalizar salarios, pero advierte por la merma en el servicio

Colectivos circulando en el Área Metropolitana de Buenos Aires

NewsITe

El presidente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), Luciano Fusaro, adelantó que las empresas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) deberían poder afrontar el pago de salarios durante esta semana, lo que permitiría llevar algo de previsibilidad al sector tras semanas de incertidumbre. Sin embargo, advirtió que la mejora en el frente salarial no se traducirá en una recuperación inmediata de la cantidad de servicios ofrecidos.

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Fusaro explicó que, tras la tercera mesa de diálogo entre la Secretaría de Transporte y las cámaras que agrupan a las empresas del sector, el Gobierno y los privados avanzan en una “reestructuración del sistema” destinada a optimizar la prestación de los servicios. El objetivo oficial es ganar eficiencia, reducir costos y modernizar procedimientos administrativos, con la incorporación de “buenas prácticas” que reconozcan a las compañías que cumplan con estándares adecuados de calidad y transparencia.

No obstante, el empresario remarcó que la frecuencia y disponibilidad de colectivos en el AMBA viene en caída sostenida desde hace años. “Hace cinco años teníamos 18.000 colectivos circulando, hoy son 12.000”, graficó al comparar la flota de abril con la que funcionaba antes. El ajuste en la oferta de servicios comenzó tras la pandemia y se profundizó al calor del recorte de subsidios y la suba de costos operativos.

Menos kilómetros recorridos y usuarios con menos opciones

En declaraciones radiales, Fusaro detalló que, si se comparan los días hábiles de abril de este año con los del mismo mes del año pasado, la cantidad de kilómetros recorridos por las unidades se redujo un 10%. Y si el parámetro de comparación es “una situación más normal de hace diez años”, la disminución trepa al 25%, lo que muestra un deterioro estructural en la prestación del servicio.

Según el titular de AAETA, esta merma en la frecuencia viene siendo asimilada por los usuarios como algo habitual, pese a que, remarcó, “antes no lo era”. Para los pasajeros, esto se traduce en mayores tiempos de espera, unidades más cargadas y menos alternativas de combinación entre líneas, especialmente en los horarios pico.

Tarifas, subsidios y un Estado que se ahorra recursos

Otro de los ejes que destacó Fusaro fue el cambio en la estructura de ingresos del sistema de transporte. Según detalló, hace dos años y medio apenas el 9% de los recursos provenían de la tarifa que paga el usuario, mientras que el 91% correspondía a subsidios estatales. Hoy esa relación se modificó: un 37% llega por tarifa y un 63% vía subsidios.

Para el empresario, detrás de esa recomposición tarifaria no hay una mejora en la ecuación económica de las compañías, sino un alivio para las cuentas públicas. “El Estado se está ahorrando mucha plata”, sostuvo, al señalar que el incremento de lo que abonan los pasajeros por encima de la inflación “no lo recibe la empresa, sino el Estado, que es el que paga cada vez menos subsidios”.

  • Reducción del número de colectivos en el AMBA, de 18.000 a 12.000 unidades.
  • Caída de hasta 25% en los kilómetros recorridos en comparación con diez años atrás.
  • Traslado parcial del costo del sistema al usuario mediante aumentos de tarifa.

“La empresa también sale perdiendo, porque lo que se quita de subsidios es mayor que lo que se agregó de tarifas”, advirtió Luciano Fusaro, al describir una ecuación que considera insostenible en el mediano plazo.

Mientras el Gobierno apuesta a rediseñar el esquema de subsidios y a modernizar el sistema, los empresarios del transporte advierten que, sin una solución de fondo, la combinación de costos crecientes, menor asistencia estatal y demanda golpeada por la crisis económica podría derivar en un servicio cada vez más limitado. En ese contexto, la normalización del pago de salarios aparece como un alivio parcial, pero no resuelve el principal problema: la paulatina reducción de colectivos en las calles del AMBA.

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