El SENASA declaró la emergencia fitosanitaria en la isla

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El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) declaró la Emergencia Fitosanitaria en la isla Martín García tras la detección del Picudo Rojo de las Palmeras, una de las plagas más destructivas a nivel mundial para este tipo de especies. La medida, publicada a través de la Resolución 133/2026 en el Boletín Oficial, regirá en principio hasta el 30 de junio de 2027.
El hallazgo del insecto se produjo en enero de este año, cuando técnicos identificaron daños en una palmera canaria de la isla. Los análisis de laboratorio confirmaron la presencia tanto de adultos como de larvas del picudo, lo que activó de inmediato los protocolos de contingencia frente a una plaga que, hasta ahora, se consideraba ausente en la Argentina.
El organismo sanitario nacional informó que trabaja de manera coordinada con los ministerios de Desarrollo Agrario y de Ambiente de la provincia de Buenos Aires para implementar un plan de acción urgente. El objetivo es contener el foco detectado en Martín García y evitar la dispersión del insecto hacia otras zonas del país, donde las palmeras tienen un rol clave en el arbolado urbano y en áreas naturales protegidas.
Una amenaza que ya preocupaba a las autoridades
La presión de ingreso del Picudo Rojo se incrementó desde 2022, cuando Uruguay reportó oficialmente su presencia. Su rápida expansión en departamentos limítrofes con la Argentina encendió las alarmas de los especialistas locales, que en octubre de 2024 ya habían emitido una alerta fitosanitaria preventiva ante el riesgo de ingreso.
La plaga puede atacar más de 35 especies de palmeras, tanto exóticas como nativas. En el caso argentino, estos ejemplares poseen un alto valor biológico, histórico y paisajístico: forman parte del patrimonio verde de ciudades, parques nacionales, paseos costeros e islas del Delta. La pérdida de estos árboles podría alterar no solo la fisonomía de diversos espacios, sino también el equilibrio de los ecosistemas asociados.
Autorizan de forma excepcional agroquímicos para el control
Ante la ausencia de productos registrados específicamente para este insecto en el país, el SENASA habilitó de manera provisoria y excepcional el uso de distintos principios activos para el control del picudo rojo, mediante dos técnicas de aplicación diferenciadas.
- Endoterapia (inyección al tronco): se autorizan formulaciones que contienen Acetamiprid, Benzoato de Emamectina, Imidacloprid, Tiametoxam y otros ingredientes activos de acción sistémica.
- Exoterapia (aplicación externa): se permiten productos a base de Benzoato de Emamectina, Carbaril, Dimetoato y Fosmet, entre otros compuestos utilizados tradicionalmente en el control de insectos.
Las autoridades remarcaron que quienes apliquen estos tratamientos deberán garantizar que los frutos de las palmeras tratadas no sean consumidos y que las áreas intervenidas permanezcan señalizadas, con restricción de acceso de al menos 48 horas luego de la aplicación, a fin de minimizar riesgos para la población.
Cómo reconocer al Picudo Rojo y qué hacer ante una sospecha
El Picudo Rojo es un insecto de hábitos gregarios, de color rojizo o anaranjado con manchas negras en su cuerpo. Puede alcanzar hasta 5 centímetros de longitud, aunque su presencia suele advertirse antes por los daños que provoca en las palmeras que por la observación directa de los adultos.
- No afecta la salud humana ni animal, pero sí representa una seria amenaza para las palmeras.
- Las larvas excavan galerías en el interior del tronco (estípite), destruyendo el tejido vascular que transporta agua y nutrientes.
- Síntoma característico: el desmoronamiento de las hojas centrales, que adoptan una forma similar a un “paraguas abierto”, suele ser la señal previa a la muerte total de la palmera.
Toda persona que detecte daños sospechosos en palmeras o ejemplares compatibles con el picudo rojo debe notificar de inmediato al SENASA a través de sus canales oficiales de denuncia.
Con la declaración de la emergencia en la isla Martín García, el SENASA busca ganar tiempo para contener el brote, reforzar la vigilancia en otras regiones sensibles y evitar que una plaga ya extendida en otras partes del mundo se convierta en una amenaza permanente para el patrimonio natural y urbano de la Argentina.

