Crecida histórica del Paraná y evacuaciones masivas en el NEA

NewsITe
La crecida de los ríos Paraná y Uruguay mantiene en vilo a Chaco y Corrientes, donde más de 1.600 personas debieron abandonar sus hogares en los últimos días. Las intensas lluvias en las cuencas altas, sobre todo en territorio brasileño, y la influencia del fenómeno climático El Niño conforman el combo que explica la actual emergencia hídrica en el Nordeste Argentino.
En la provincia del Chaco, la situación es especialmente delicada en el área metropolitana de Resistencia. En Barranqueras, una de las localidades más afectadas, el río Paraná alcanzó los 7,27 metros, superando ampliamente el nivel de evacuación fijado en 6,50 metros. Según autoridades provinciales, 913 personas fueron evacuadas de manera asistida y otras 281 se autoevacuaron, lo que eleva a más de 1.100 el número de desplazados solo en ese distrito.
Puerto Vilelas también enfrenta un panorama complejo: el intendente Marcelo González estimó que unas 350 familias padecen anegamientos y dificultades por la combinación de las lluvias persistentes y el avance del agua. La emergencia impacta además en la actividad productiva, en particular en productores ganaderos que debieron mover hacienda o soportan la pérdida de pasturas por el exceso hídrico.
Corrientes en alerta y coordinación de los operativos de ayuda
Del lado correntino, el problema se concentra en las localidades ribereñas sobre los ríos Paraná y Uruguay. Más de 550 personas fueron evacuadas o se autoevacuaron ante el avance del agua, en un escenario que se agrava día a día por el sostenido incremento de los caudales.
En la capital de Corrientes, el Paraná se ubicó en 7,43 metros, por encima del nivel de evacuación establecido en seis metros. La preocupación es también muy alta en Itatí, donde el río superó los ocho metros, y en Paso de la Patria, que registró 7,79 metros, valores que presionan sobre defensas, viviendas y servicios básicos.
Especialistas señalan que las abundantes lluvias en las cuencas altas de los ríos, en particular en Brasil, se combinan con la presencia de El Niño, fenómeno que altera la circulación atmosférica y tiende a intensificar las precipitaciones en buena parte del Litoral argentino. Este patrón repercute directamente en el volumen de agua que desciende hacia el NEA, generando crecidas rápidas y sostenidas.
El rol de las autoridades y la asistencia a las familias afectadas
Frente a este panorama, las autoridades provinciales y nacionales articulan tareas de asistencia y prevención. La Agencia Federal de Emergencias coordina acciones con organismos locales y fuerzas federales para garantizar evacuaciones seguras, relevamiento de daños y monitoreo permanente de los niveles de los ríos.
- Distribución de alimentos, agua potable y elementos de higiene para familias evacuadas.
- Operativos de contención y rescate a cargo de Prefectura Naval Argentina en zonas ribereñas.
- Refuerzo de defensas costeras y control de accesos en sectores anegados.
- Seguimiento del pronóstico, con alerta naranja del Servicio Meteorológico Nacional por tormentas fuertes.
Las autoridades insisten en que la población respete los niveles de alerta, evite circular por zonas inundadas y atienda las indicaciones de Defensa Civil, dado que las lluvias podrían continuar en los próximos días.
Mientras se aguarda una estabilización del régimen de lluvias en la cuenca, los equipos de emergencia se enfocan en sostener la asistencia, minimizar riesgos y planificar el retorno progresivo de las familias a sus hogares cuando las condiciones lo permitan. La evolución del fenómeno será clave para definir los próximos pasos en una región acostumbrada a convivir con el agua, pero que hoy enfrenta una crecida de magnitud.

