Nevadas históricas e inundaciones ponen en jaque a Bolivia

NewsITe
Bolivia atraviesa una grave emergencia climática como consecuencia de intensas nevadas, lluvias e inundaciones registradas entre el 11 y el 26 de agosto, que ya dejaron un saldo de 121.731 familias afectadas en distintos departamentos del país, según informó el Viceministerio de Defensa Civil.
De acuerdo con el reporte oficial, 96.452 familias padecieron directamente el impacto de las nevadas, mientras que otras 25.279 quedaron damnificadas por el avance del fenómeno, que combina precipitaciones inusualmente intensas, acumulación de nieve y anegamientos en zonas urbanas y rurales.
El viceministro de Defensa Civil, Roberto Rivero, detalló que el evento climático no solo golpea a comunidades vulnerables, sino que también compromete la producción agrícola y ganadera. Hasta el momento se registran 93.934 hectáreas afectadas y 1.289 hectáreas completamente perdidas, lo que anticipa un impacto significativo en la seguridad alimentaria y la economía regional.
Departamentos más afectados y daños productivos
Las nevadas se concentraron principalmente en los departamentos de Oruro, La Paz, Cochabamba, Chuquisaca, Tarija y Potosí, siendo este último el más castigado por la intensidad de las precipitaciones. En varias localidades se reportaron caminos cortados, dificultades de acceso a poblados de altura y problemas para el abastecimiento básico.
A la presencia de nieve se suman inundaciones en áreas de La Paz, Potosí y Cochabamba, además de fuertes vientos que complican las tareas de asistencia y recuperación de la infraestructura. En el sector pecuario, el informe oficial da cuenta de 5.897 cabezas de ganado afectadas y 1.719 pérdidas, un dato que enciende alarmas entre productores y autoridades.
Respuesta oficial y asistencia a las comunidades
- Coordinación de asistencia humanitaria para familias evacuadas y damnificadas.
- Trabajos de rehabilitación y despeje de caminos en zonas rurales y de montaña.
- Entrega de forraje, medicamentos y apoyo logístico al sector pecuario.
- Monitoreo permanente de ríos y rutas ante el riesgo de nuevas crecidas.
“Estamos desplegando ayuda en los departamentos más afectados y coordinando con los gobiernos locales para atender a todas las familias damnificadas”, señaló el viceministro Roberto Rivero al dar a conocer el informe de situación.
Las autoridades bolivianas no descartan que el número de afectados continúe en aumento si persisten las condiciones climáticas adversas. En paralelo, organismos especializados advierten que estos eventos extremos se inscriben en un contexto de variabilidad climática cada vez más marcada en la región andina, lo que obliga a reforzar planes de prevención, infraestructura resiliente y sistemas de alerta temprana.
Mientras avanza la asistencia inmediata, el foco también está puesto en la reconstrucción de la capacidad productiva y en la contención social de las comunidades rurales, que dependen en gran medida de la agricultura y la ganadería para su subsistencia.

