Embalse extiende a 24 meses el intervalo de mantenimiento

La central nuclear Embalse afronta una nueva parada estratégica

Vista de la Central Nuclear Embalse en la provincia de Córdoba

NewsITe

La Central Nuclear Embalse, ubicada a orillas del embalse de Río Tercero en la provincia de Córdoba, inició una nueva parada programada de inspección y mantenimiento tras extender de 18 a 24 meses el intervalo entre intervenciones. La decisión, informada por Nucleoeléctrica Argentina, supone un aumento superior al 33% en el tiempo de operación continua entre cada parada.

Según detalló la compañía estatal, la planta salió de servicio el viernes pasado luego de la hora pico nocturna, momento en el que la demanda eléctrica comienza a descender, con el objetivo de minimizar el impacto en el sistema interconectado nacional. El regreso de Embalse a la red está previsto para fines de noviembre, si se cumplen los plazos del cronograma técnico establecido.

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La ampliación del período entre paradas forma parte de una estrategia de mejora continua basada en la experiencia de otras centrales de tecnología CANDU en el mundo. Este esquema permite que la central permanezca más tiempo generando energía, reduzca la frecuencia de intervenciones sobre los equipos y, al mismo tiempo, limite la exposición radiológica del personal, la generación de residuos y los riesgos laborales asociados a cada parada.

“Extender el período entre paradas es otro paso en nuestro proceso de mejora continua. Nos permite generar energía durante más tiempo, optimizar el mantenimiento y seguir consolidando los niveles de seguridad y desempeño de nuestras centrales”, sostuvo Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica, al destacar el impacto de la medida en la seguridad operativa y en la confiabilidad del suministro.

Un plan de trabajo en 25 capítulos para garantizar la seguridad

Durante las próximas semanas se ejecutará un programa de tareas organizado en 25 capítulos de trabajo, que incluye inspecciones, mantenimiento preventivo y correctivo, pruebas y mejoras en distintos sistemas de la planta. Este tipo de intervenciones exige que la central permanezca fuera de servicio y se considera clave para asegurar la operación segura durante el próximo ciclo de generación.

  • Inspecciones de los generadores de vapor y verificación de su integridad.
  • Mantenimiento de las bombas del sistema primario, esenciales para la refrigeración del reactor.
  • Reacondicionamiento de componentes de gran porte, como la turbina, el alternador y el condensador.
  • Pruebas funcionales y ajustes en sistemas de control, seguridad y monitoreo.

Nucleoeléctrica subrayó que este tipo de trabajos apunta a sostener estándares internacionales de seguridad y desempeño, en línea con las recomendaciones de organismos especializados y de la industria nuclear global. La parada también permite introducir mejoras tecnológicas graduales que prolongan la vida útil de la central, modernizan equipos y optimizan la eficiencia del proceso de generación.

El último informe de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares destacó el desempeño de Embalse, que alcanzó 98,16 puntos sobre 100 en el índice internacional PI-Index, mientras que Atucha II logró por primera vez la calificación máxima.

Con este nuevo ciclo de mantenimiento, Embalse busca consolidarse como una pieza clave dentro de la matriz energética argentina, aportando generación base libre de emisiones de dióxido de carbono y acompañando la transición hacia fuentes de energía más limpias y diversificadas.

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