La menor frecuencia de consumo de clientes locales se siente en el sector gastronómico, aunque la llegada de visitantes permite mejorar la ocupación durante los fines de semana. Los eventos y el movimiento de personas provenientes de localidades cercanas se convirtieron en un respaldo para bares y restaurantes, donde el ticket promedio ronda los $30.000 por persona.

De la redacción de EL NORTE
[email protected]
La ocupación de mesas en bares y restaurantes de San Nicolás muestra actualmente dos comportamientos diferentes. Mientras el público local redujo la frecuencia de sus salidas, el movimiento generado por turistas ocasionales y visitantes de ciudades cercanas permite sostener buena parte de la demanda durante los fines de semana.
Responsables de establecimientos gastronómicos consultados por EL NORTE estimaron que el consumo habitual registra una reducción de entre el 15% y el 20%. Sin embargo, esa caída no siempre se refleja con la misma intensidad en la facturación, debido al incremento de clientes que llegan a la ciudad principalmente durante jornadas con eventos de alta convocatoria.
“Notamos que hay muchos visitantes todos los fines de semana, ni hablar cuando hay eventos. Con Halloween, tanto sábado como domingo tuvimos ventas que no son normales para un fin de semana. Esto contrarresta la caída del cliente local”, explicó uno de los empresarios consultados.
El fenómeno también puede observarse en el perfil de quienes ocupan las mesas. Gastronómicos señalan que actualmente existe un mayor recambio de público y una menor presencia de familias o grupos que anteriormente concurrían con mayor regularidad a los mismos establecimientos.
Uno de los empresarios, que administra tres locales del rubro, indicó además que cambió la modalidad de consumo. En una noche de movimiento moderado, aumentó la cantidad de clientes que comparten platos, entradas o propuestas de tapeo, mientras disminuyó la proporción de quienes solicitan platos individuales.
Consumo medido
La presión sobre los ingresos familiares también modificó el gasto dentro de los establecimientos. Actualmente, el ticket promedio se ubica alrededor de los $30.000 por persona, aunque la cifra puede reducirse cuando los clientes comparten platos o eligen opciones más económicas.
Una cena completa representa así un desembolso mínimo cercano a los $120.000 para una familia de cuatro integrantes. La cuenta puede crecer considerablemente cuando se incorporan bebidas, vinos, postres u otras opciones de la carta.
Los empresarios gastronómicos intentan contener los precios pese al aumento de sus costos. De acuerdo con uno de los responsables consultados, mientras determinados cortes de carne registraron incrementos superiores al 40%, los platos que los incluyen aumentaron alrededor del 20%.
Ese escenario también impulsó cambios en las cartas. Algunos restaurantes incorporaron una mayor variedad de cortes de cerdo y propuestas más económicas para ofrecer alternativas frente al encarecimiento de los platos tradicionales.
Más en el centro
La ubicación aparece como otro factor determinante para la ocupación de mesas. Los establecimientos situados alrededor de la plaza Mitre y en los principales corredores gastronómicos reciben parte del flujo espontáneo de personas que recorren el centro, una ventaja que no tienen los locales ubicados fuera de esos sectores.
El responsable de un restaurante alejado del microcentro reconoció que algunas jornadas presentan una demanda extremadamente baja. “Hay días en que prefiero cerrar antes que atender a cuatro personas”, señaló al describir las dificultades de aquellos establecimientos que dependen de una decisión previa del cliente para recibir público.
Para competir, estos restaurantes buscan diferenciarse mediante precios más accesibles, porciones abundantes y propuestas cercanas al formato de bodegón. Aun así, enfrentan una desventaja frente a los negocios céntricos, donde una parte importante de los clientes llega después de caminar, participar de actividades o simplemente permanecer en la zona.
En ese contexto, el turismo ocasional comenzó a tener un peso cada vez mayor. La realización de eventos, espectáculos y actividades de convocatoria regional permite ampliar temporalmente la cantidad de potenciales consumidores y elevar la ocupación de mesas, principalmente durante viernes, sábados y domingos.

