El textil en alerta por importaciones y caída del consumo

Crisis en la industria de la indumentaria: advierten una “tormenta perfecta”

Producción textil en Argentina en contexto de crisis

NewsITe

La industria de la indumentaria en Argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Empresarios y asesores del sector describen la situación como una “tormenta perfecta”, producto de la combinación entre la fuerte caída del poder adquisitivo de los salarios y el avance de la competencia importada, en especial a través del sistema de compras puerta a puerta desde plataformas asiáticas.

Gustavo Ludmer, asesor económico de la Cámara Argentina de la Indumentaria, explicó que el consumo de ropa se desplomó en paralelo a otros rubros como muebles, autos y electrodomésticos. Según detalló, los ingresos de los trabajadores vienen perdiendo sistemáticamente contra la inflación, lo que obliga a los hogares a priorizar gastos básicos y postergar la compra de bienes durables e indumentaria.

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“Los salarios ajustan todos los meses por debajo del aumento de precios, y eso se traduce en menos ventas en los comercios”, plantean en el sector, donde los locales registran caídas interanuales de facturación y crecen las liquidaciones anticipadas y los descuentos agresivos para intentar sostener el flujo de caja.

Impacto del puerta a puerta y la competencia externa

Además de la recesión interna, la industria textil enfrenta el avance de las compras al exterior a pequeña escala. Ludmer señaló que se verifica un giro del consumo hacia el sistema puerta a puerta, impulsado por grandes plataformas de comercio electrónico radicadas principalmente en China. Este fenómeno, describió, no es exclusivo de la Argentina: se observa a nivel global, favorecido por la innovación tecnológica, la logística integrada y el abaratamiento del transporte marítimo.

El punto de mayor conflicto para las empresas locales es la asimetría impositiva. Cuando un consumidor compra directamente una prenda en el exterior, muchas veces ingresa al país con una carga tributaria reducida o nula. En cambio, un fabricante nacional que importa insumos básicos –como telas, avíos o maquinarias– debe afrontar el pago de aranceles, impuestos internos y costos financieros, lo que encarece el producto final y lo deja en desventaja frente a las prendas importadas de bajo costo.

Reclamos al Gobierno y debate legislativo

Desde la Cámara Argentina de la Indumentaria advierten que, pese a los reiterados planteos, “no hay ningún tipo de recepción por parte del Gobierno” en lo que respecta a medidas concretas para morigerar el impacto de la crisis. El sector reclama algún esquema de compensación impositiva, un control más estricto del régimen puerta a puerta y políticas de estímulo al consumo interno.

  • Caída sostenida del poder adquisitivo de los salarios frente a la inflación.
  • Aumento de las compras puerta a puerta en plataformas extranjeras.
  • Mayor carga impositiva sobre los productores locales respecto de las importaciones minoristas.
  • Falta de respuesta oficial a los pedidos de alivio y protección del sector.

“La problemática y la queja del sector es que esto genera una competencia desleal: cuando un consumidor importa una prenda directamente, no paga impuestos, pero cuando un productor nacional importa tela para fabricar, sí debe pagarlos”, sostuvo Ludmer.

A pesar de la ausencia de señales claras del Poder Ejecutivo, el asesor económico destacó que hay un trabajo legislativo en marcha, impulsado por fuerzas políticas transversales y gobernadores de distintas provincias con fuerte presencia textil. El sector espera que ese debate se traduzca en normas que permitan sostener el empleo, mejorar la competitividad y evitar el cierre de fábricas en uno de los rubros históricos de la industria nacional.

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