El oficialismo enfrenta resistencias clave en el Senado para lograr apoyo a los candidatos propuestos por Milei para la Corte Suprema.

Este jueves, el Senado de la Nación se reúne para tratar dos designaciones clave. Desde las 14, sesionará para definir si aprueba los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, los candidatos que el presidente Javier Milei propuso para cubrir vacantes en la Corte Suprema de Justicia. Ambos nombres generan divisiones dentro del recinto. El Gobierno enfrenta un panorama adverso: la oposición rechaza a los postulados y amenaza con bloquear los nombramientos.
El oficialismo necesita reunir quorum para abrir la sesión. Esa tarea se complica ante la postura del kirchnerismo y de algunos senadores dialoguistas. Aunque el Ejecutivo apuró los tiempos con una jugada arriesgada —nombrar a los jueces por decreto en comisión—, ahora se enfrenta a la resistencia parlamentaria. La estrategia del presidente fue acelerar el proceso, pero provocó tensiones entre los bloques legislativos.
Decreto presidencial y maniobras en la Corte
La decisión de Milei de avanzar con los nombramientos sin esperar la aprobación del Senado tensó aún más el clima político. El 29 de febrero, firmó el decreto que puso en funciones a los candidatos de forma interina. Así, evitó el rechazo legislativo inmediato y buscó ganar tiempo para negociar apoyo.
Manuel García Mansilla logró jurar en la Corte tras una discreta reunión de acuerdos entre los ministros del tribunal. Su designación fue avalada hasta noviembre, plazo en el que debería obtener la aprobación definitiva del Senado. La ceremonia fue reservada y no tuvo difusión pública, un detalle que generó críticas por la falta de transparencia.
Ariel Lijo, en cambio, no logró asumir. La Corte Suprema le exigió una condición clave: debía renunciar a su cargo como juez federal en Comodoro Py. Lijo optó por pedir licencia, pero eso no convenció a los ministros. En la votación interna del tribunal, tres jueces rechazaron su incorporación y solo uno votó a favor. García Mansilla se alineó con la mayoría en esa decisión.
Un escenario complejo para el oficialismo
La sesión de hoy se presenta como un desafío para el oficialismo. El bloque de La Libertad Avanza no tiene los votos necesarios para avanzar por sí solo. Necesita el respaldo de aliados circunstanciales, que hasta ahora se muestran reticentes a apoyar a los candidatos. Desde el kirchnerismo anticiparon su rechazo, y los sectores dialoguistas insisten en que Lijo y García Mansilla no reúnen el consenso necesario.
El Gobierno se juega más que dos nombres. La definición de estos pliegos pondrá a prueba su capacidad de negociación en el Congreso. También impactará en el equilibrio interno de la Corte Suprema, que ya viene operando con cuatro miembros tras la renuncia de Elena Highton de Nolasco y el fallecimiento de Juan Carlos Maqueda.
Aunque el oficialismo mantiene la expectativa de avanzar con al menos uno de los dos candidatos, el clima en el Senado no es favorable. Si la sesión fracasa por falta de quorum o por rechazo explícito, la estrategia del Ejecutivo habrá sufrido un golpe importante. Las próximas horas serán decisivas para saber si los nombres propuestos logran sortear la resistencia o si la novela suma otro capítulo.

