El oficialismo busca acelerar la reforma de la Carta Orgánica

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El Senado de la Nación se prepara para iniciar esta semana el debate por la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), uno de los proyectos económicos más sensibles para el gobierno de Javier Milei. Tras varios días de demora en el despacho de la vicepresidenta Victoria Villarruel, el texto finalmente fue girado a las comisiones correspondientes y La Libertad Avanza intentará acelerar los tiempos para lograr un dictamen antes de fin de mes.
La discusión comenzará en un plenario de las comisiones de Economía e Inversión, presidida por el senador macrista Martín Goerling Lara, y de Presupuesto y Hacienda, a cargo del libertario Agustín Monteverde. Desde el oficialismo señalan que el objetivo es llevar el proyecto al recinto lo antes posible, con la mira puesta en septiembre como fecha límite para la votación definitiva.
El texto ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados, donde fue aprobado por 144 votos a favor, 102 en contra y 9 abstenciones. La iniciativa forma parte del núcleo duro del programa económico de Milei, que busca limitar de manera estricta el financiamiento del Estado vía emisión monetaria y redefinir el rol del Banco Central en la política económica argentina.
Las tensiones políticas y la búsqueda de votos
Más allá del contenido económico, el avance de la reforma en el Senado está atravesado por tensiones políticas. La jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, pretendía iniciar el tratamiento la semana pasada, pero la decisión de Villarruel de retener durante varios días el proyecto en su despacho retrasó el cronograma legislativo y dejó expuestas las diferencias de conducción dentro del oficialismo.
La relación entre Bullrich y Villarruel arrastra cortocircuitos desde hace tiempo, y el control de la agenda parlamentaria se transformó nuevamente en un foco de fricción. Pese a ello, el oficialismo apunta ahora a recomponer la dinámica interna y concentrarse en el verdadero desafío: reunir los votos necesarios para alcanzar el quórum y aprobar la ley.
La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores propios y necesita al menos 16 voluntades adicionales para llegar al número clave. La estrategia es asegurar primero a sus socios más previsibles: los tres legisladores del PRO y los diez de la UCR. Con esos apoyos, al bloque libertario le faltarían apenas tres votos, que podrían salir de espacios provinciales y de senadores que ya acompañaron la iniciativa en Diputados.
En la mira aparecen los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut; la neuquina Julieta Corrozo; la salteña Flavia Royón; los integrantes de Provincias Unidas, Alejandra Vigo y Carlos «Camau» Espínola; la chubutense Edith Terenzi; y las tucumanas Beatriz Ávila y Sandra Mendoza. El poroteo será clave para determinar si el Gobierno logra exhibir músculo político en una votación considerada estratégica.
Un Banco Central con foco en la moneda y más independencia
El corazón de la reforma es redefinir la misión del Banco Central: el proyecto establece como objetivo primordial la preservación del valor de la moneda, desplazando otras funciones vinculadas con el desarrollo productivo o el direccionamiento del crédito. El oficialismo sostiene que, durante años, la entidad fue utilizada para financiar el déficit fiscal a través de la emisión, lo que alimentó la inflación y erosionó el poder adquisitivo.
En esa línea, la iniciativa prohíbe que el BCRA financie al Tesoro nacional, a las provincias y a otros niveles de gobierno. También elimina herramientas relacionadas con políticas crediticias diferenciadas y programas de estímulo sectorial, bajo el argumento de que esas funciones no corresponden a una autoridad monetaria sino a otras áreas del Estado.
Otro eje sensible de la propuesta es el mecanismo de designación y remoción de las autoridades del Banco Central. El proyecto estipula que el presidente y los directores deberán ser aprobados por mayoría simple en ambas cámaras del Congreso, mientras que para su desplazamiento se requerirá una mayoría especial de dos tercios. Según el Gobierno, este esquema busca blindar la independencia del organismo frente a cambios de signo político en la Casa Rosada.
No obstante, este punto despierta reparos entre algunos senadores, que advierten que el Congreso asumirá un rol más determinante en la estructura de conducción del BCRA. La discusión amenaza con ir más allá de la letra fina del proyecto y abrir un debate más amplio sobre quién tendrá la última palabra en una institución clave para la política económica argentina.
En el oficialismo consideran que la reforma será una «ley emblema» de la gestión Milei, mientras que la oposición evalúa los efectos de un Banco Central más acotado y con mayor blindaje institucional.
El plenario de comisiones de esta semana dará la primera señal sobre hasta dónde llega el apoyo político a la iniciativa y si el Gobierno cuenta con los números para coronar uno de los capítulos centrales de su programa económico en el Congreso.

