El Sanatorio Finochietto cerró su maternidad por la caída de la natalidad y reconvertirá el área sanitaria

La institución porteña discontinuó de manera definitiva los servicios de Obstetricia y Neonatología. El espacio será transformado en nuevos quirófanos y salas de cuidados ambulatorios, en un contexto marcado por el descenso sostenido de los nacimientos en Argentina.

El Sanatorio Finochietto, ubicado en el barrio porteño de Palermo, resolvió cerrar de manera definitiva su maternidad y discontinuar los servicios de Obstetricia y Neonatología. La decisión responde al fuerte descenso de la natalidad que atraviesa Argentina y forma parte de un proceso de reorganización interna orientado a reforzar otras áreas médicas de mayor demanda.

La institución confirmó que las pacientes que permanecían bajo seguimiento en esos sectores ya fueron notificadas y derivadas mediante un protocolo hacia otros centros de salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El cierre implica el final de un servicio que funcionaba desde la inauguración del edificio en 2013 y marca un cambio estructural dentro del establecimiento sanitario. Según informó la dirección del sanatorio, la medida se adoptó en el marco de una “readecuación de su modelo asistencial” destinada a fortalecer prestaciones con mayor requerimiento asistencial.

De acuerdo con lo publicado por Border Periodismo, la institución avanzará ahora en una transformación edilicia del sector que hasta el momento ocupaba la maternidad.

Reconversión del espacio y nuevo esquema asistencial

El área donde funcionaban Obstetricia y Neonatología será reconvertida para instalar nuevos quirófanos y Unidades de Cuidados Ambulatorios (UCAs). Con esa modificación, el sanatorio busca ampliar su capacidad quirúrgica y potenciar la atención de procedimientos ambulatorios de alta complejidad.

Desde la conducción del establecimiento sostuvieron que la decisión no responde a una situación aislada ni exclusiva del Finochietto, sino a un fenómeno demográfico más amplio que atraviesa al país y también a otras regiones del mundo.

Argentina registra desde hace más de una década una caída sostenida de los nacimientos. El descenso comenzó a evidenciarse con fuerza a partir de 2014 y se profundizó luego de la pandemia de COVID-19.

Los indicadores demográficos muestran la magnitud del cambio. Los estándares internacionales ubican en 2,1 hijos por mujer la tasa mínima necesaria para asegurar el reemplazo poblacional de manera estable. Sin embargo, las estadísticas actuales reflejan que Argentina presenta una tasa cercana a 1,2 hijos por mujer.

Ese escenario modificó la demanda sobre determinados servicios sanitarios, especialmente los vinculados con maternidad y atención neonatal.

Un fenómeno que trasciende al sistema de salud

El desplome de la natalidad también se refleja en los registros oficiales de distintas jurisdicciones del país. En la provincia de Buenos Aires, los nacimientos contabilizados el año pasado mostraron una caída del 55% respecto de los niveles registrados en 2020.

El cierre de la maternidad del Sanatorio Finochietto aparece así como una expresión concreta de un cambio demográfico de mayor escala que comienza a impactar sobre la organización de instituciones médicas y sobre la planificación sanitaria.

Según consignó Border Periodismo, el fenómeno de las denominadas “cunas vacías” no se limita al caso argentino y mantiene en alerta a especialistas y sistemas sanitarios de numerosos países.

Las proyecciones internacionales elaboradas por la revista científica The Lancet advierten que, si las tendencias reproductivas actuales se mantienen, hacia el año 2100 el 97% de los países del mundo experimentará una reducción sostenida de sus niveles de fertilidad.

Ese panorama anticipa desafíos para los sistemas de salud, el mercado laboral y los esquemas previsionales, que deberán adaptarse a sociedades con menor natalidad y estructuras poblacionales cada vez más envejecidas.

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