El recuerdo de Cherquis Bialo y su mítico “Johannesburgo”

El sello inconfundible de una voz del periodismo deportivo

Ernesto Cherquis Bialo, referente del periodismo deportivo argentino

NewsITe

La muerte de Ernesto Cherquis Bialo, ocurrida en Buenos Aires, volvió a poner en primer plano no solo su extensa trayectoria en el periodismo deportivo argentino, sino también esos gestos y modulaciones que lo volvieron inolvidable. Entre ellos, uno de los más mencionados por colegas, oyentes y televidentes es su peculiar forma de pronunciar “Johannesburgo”, convertida con el tiempo en una marca registrada de su estilo.

Con una dicción enfática, teatral y llena de matices, Cherquis Bialo lograba que una simple referencia geográfica se transformara en un momento esperado del relato. Su “Johannesburgo”, cargado de dramatismo y acentos bien marcados, condensaba su manera de entender el periodismo: la información acompañada de una fuerte impronta personal.

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Quienes lo siguieron durante décadas en radio, televisión y medios gráficos recuerdan que su forma de decir nombres de ciudades, estadios o competencias internacionales no era un detalle menor, sino parte de una construcción consciente. Cherquis Bialo concebía la narración deportiva como un espectáculo en sí mismo, donde la palabra debía tener ritmo, color y peso propio.

Un estilo que atravesó generaciones

A lo largo de su carrera, el periodista se desempeñó como comentarista, conductor, editor y analista. En todos esos roles mantuvo una línea común: la búsqueda de un lenguaje elaborado, casi literario, pero al mismo tiempo accesible para el gran público. Esa combinación lo diferenció de otras voces del ambiente y le permitió dejar huella en varias generaciones de aficionados al deporte.

El caso de Johannesburgo resulta ilustrativo. Ciudad clave para el deporte mundial, fue escenario de partidos inolvidables, entre ellos encuentros del Mundial de Sudáfrica 2010. Cada vez que Cherquis Bialo mencionaba esa sede, lo hacía subrayando cada sílaba, como si evocara no solo un lugar en el mapa, sino también la atmósfera de los grandes acontecimientos deportivos.

  • Una voz reconocible desde la primera frase, incluso sin ver la pantalla.
  • Un léxico cuidado, con referencias históricas y culturales frecuentes.
  • Un énfasis particular en nombres propios, ciudades y torneos.
  • Una impronta teatral que lo alejaba de los relatos neutros.

Más que una anécdota: la voz como legado

Su manera de decir “Johannesburgo” trasciende la anécdota simpática y abre la puerta a una reflexión más amplia sobre el rol de la voz en el periodismo deportivo. En tiempos en los que muchas transmisiones tienden a uniformarse, el estilo de Cherquis Bialo funciona como recordatorio de que la personalidad del relator o comentarista puede convertirse en un valor diferencial.

En la memoria colectiva, el periodista no queda solo asociado a análisis, primicias o coberturas de mundiales y grandes competencias, sino también a ese tono inconfundible que invitaba a escuchar con atención. Para muchos oyentes, bastaba oírlo pronunciar una ciudad extranjera para que de inmediato se activara el reconocimiento y, de paso, una sonrisa cómplice.

Su célebre “Johannesburgo” es, para varios de sus colegas, una síntesis perfecta de lo que fue: un narrador apasionado, con una voz propia en un medio cada vez más homogéneo.

Hoy, tras su fallecimiento, sobreviven sus intervenciones en archivos de audio y video, pero también en la memoria emocional de quienes crecieron escuchándolo. En cada intento de imitar su entonación, en cada alargue de sílabas al mencionar esa ciudad sudafricana, se reactiva el recuerdo de un periodista que convirtió las palabras en parte esencial del espectáculo deportivo.

En definitiva, el “Johannesburgo” de Cherquis Bialo no es solo un guiño nostálgico: es el símbolo de una época del periodismo deportivo argentino en la que la voz, el estilo y la interpretación podían ser tan importantes como el resultado del partido.

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