Independientemente de la razón, algunas investigaciones muestran que es casi seguro que muchos padres o madres tienen más apego con uno de sus hijos, ya sea que lo admitan o no. “El favoritismo parental es una realidad presente en muchas familias, pero lo crucial es manejarlo con sensibilidad. Aceptar que cada hijo es único, con sus propias virtudes, y trabajar activamente para mantener un trato equitativo es esencial”, sostiene la psicóloga Camila Casarino.

De la Redacción de EL NORTE
[email protected]
Tener un hijo favorito puede ser el tabú más grande de la paternidad, pero muchas investigaciones muestran que la mayoría de los padres lo tienen. Con mucha evidencia que sugiere que ser el niño menos favorecido puede moldear fundamentalmente la personalidad y conducir a intensas rivalidades entre hermanos, no es de extrañar que los padres se preocupen por dejar escapar sus preferencias.
Sin embargo, la mayoría de los niños no pueden decir quién es realmente el hijo favorito de sus padres. El problema real, entonces, es cómo los padres manejan la percepción de favoritismo de sus hijos.
Independientemente de la razón, algunas investigaciones muestran que es casi seguro que muchos padres tienen favoritos, ya sea que lo admitan o no. En un estudio se demostró que hasta el 74% de las madres y el 70% de los padres en Reino Unido muestran un trato preferencial hacia uno de los niños. Sin embargo, para la mayoría el tema sigue estando fuera de lo aceptable.
En otra investigación, cuando se encuestó a los padres, solo el 10% admitió tener un hijo favorito, lo que sugiere que para la mayoría de las madres y los padres, los sentimientos de favoritismo siguen siendo un secreto familiar bien guardado. La investigación sugiere que, cuando los padres admiten tener un hijo preferido, el orden de nacimiento juega un papel importante.
Según esa misma encuesta, de la empresa británica YouGov, los padres que admitieron tener un hijo favorito mostraron una abrumadora preferencia por el menor: un 62 % de ellos. El 43 % de los padres con tres o más hijos prefieren al último hijo, con un tercio seleccionando al hijo del medio y solo el 19 % se inclina por el mayor.
Amor igual para todos
EL NORTE abordó el tema en un diálogo con la psicóloga Camila Casarino, quien manifestó que “la mayoría de los padres tiene un hijo favorito y es una realidad, aunque a muchos padres les cueste reconocerlo o les genera culpa”.
“Tener un hijo favorito no significa que no exista amor por los otros hijos o que se los ame menos. Pero suele haber un hijo que se parece más a uno de sus padres, que les recuerda a ellos mismos o que representan para los padres lo que ellos consideran un éxito en la crianza. Esto puede generar mayor afinidad y, con ello, favoritismo”, graficó.
Realidad frente a la cual, lejos de negarla, recomendó: “Es importante que sepan que el problema no es tener un hijo favorito, sino las diferencias que pueden llegar a mostrar en el trato con sus otros hijos. Más allá de que se pueda sentir mayor afinidad con uno que con los otros, es necesario el equilibrio en la crianza para evitar todo tipo de comparaciones y prejuicios entre hermanos. Y sobre todo no remarcar este favoritismo para no generar frustraciones y búsqueda de conductas compensatorias en los demás hijos, como intentar cumplir con todas las expectativas de sus padres aunque no lo deseen, solo por buscar un reconocimiento de éstos”.
“Más allá de que se pueda sentir mayor afinidad con uno que con los otros, es necesario el equilibrio en la crianza para evitar todo tipo de comparaciones y prejuicios entre hermanos”.
Psicóloga Camila Casarino
Para la profesional, en este caso, la clave está en la sensibilidad. “El favoritismo parental es una realidad presente en muchas familias, pero lo crucial es manejarlo con sensibilidad. Aceptar que cada hijo es único, con sus propias virtudes, y trabajar activamente para mantener un trato equitativo es esencial”, sostuvo Casarino.

