
Enrique Shaw nació en 1921, en el Hotel Ritz de París, en el seno de una familia perteneciente a la elite argentina. Con ese sello de origen, pudo haber elegido una vida de opulencia y comodidades. Pero optó por otro camino, basado en la fe cristiana, y guiado por una profunda humanidad, sencillez y entrega hacia los demás.
En su corta pero intensa vida –murió a los 41 años–, Shaw fue marino, padre de nueve hijos y un empresario absolutamente disruptivo que se preocupó por el bienestar y las condiciones dignas de trabajo de los obreros, para quienes aplicó los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
Hijo de Sara Tornquist y Alejandro Shaw, nace el 26 de febrero de 1921. Sara, su madre, fallece en 1925 y su esposo cumple su deseo póstumo, confiando la formación de su hijo Enrique a un sacerdote sacramentino.
Alumno sobresaliente del Colegio La Salle, cultiva y profundiza su vida espiritual. En la Escuela Naval Militar dará un extraordinario testimonio de fe, y en los mares del sur, desarrolla una comprometida labor apostólica.
Se casa con Cecilia Bunge en 1943; llegarán nueve hijos y la vida familiar irradiará un clima de alegría activa y acogedora que sabrán compartir generosamente. En 1945 siente finalmente que Dios lo llama a cumplir una misión especial. Pensaba en hacerse obrero por su vocación apostólica y social, pero un sacerdote lo persuade de que debe llevar el Evangelio al mundo empresario. En este nuevo rumbo asume como virtudes empresarias la eficacia, la energía y la iniciativa. En Cristalerías Rigolleau llega a ser director delegado.
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Entre las múltiples entidades en que actúa, participa en la Acción Católica y el Movimiento Familiar Cristiano. Junto con otros empresarios, participa en la organización de ayuda a la Europa de posguerra que en 1946 promueve el Episcopado argentino, respondiendo al llamado de Pío XII, e intenta crear una entidad para que los empresarios “sean más cristianos”.
Con el estímulo del canónico Cardijn, funda en 1952 la actual Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) y, en intensa acción evangelizadora dirigida al país y América Latina, promueve el ingreso a Uniapac (Unión Internacional Cristiana de Dirigentes de Empresa).
En 1957 se le detecta un cáncer incurable. Acepta con cristiana serenidad esta dura prueba e inicia una tenaz lucha contra la enfermedad.
Participa en congresos, dicta conferencias, edita publicaciones, redacta manuscritos aún inéditos. Integra como tesorero el primer Consejo de administración de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). Participa en la fundación del Serra Club.
Presidente de los Hombres de Acción Católica en 1961, ese mismo año será expositor en el Congreso Mundial de Uniapac celebrado en Chile. Su salud empeora en 1962, pero no declina hasta el final de su labor de dirigente. El último de sus valiosos y originales escritos “… Y dominad la tierra” data de marzo de 1962.
El 9 de julio se pone en conmovedora evidencia la relación de comunicación y afecto que mantenía con la gente, cuando, en una reunión con el personal, agradece cálida y humildemente a quienes donaron sangre para las intervenciones que prolongaron su vida. Hace un breve viaje a Lourdes y allí ofrece sus oraciones por familiares y amigos. Fallece el 27 de agosto de 1962.
El proceso de beatificación comenzó el 25 de septiembre de 2001, bajo el papado de Juan Pablo II, en Buenos Aires, donde se le confirió el título de Siervo de Dios; el proceso se abrió en Argentina bajo el cardenal Jorge Mario Bergoglio, futuro papa Francisco. El proceso local se extendió del 25 de agosto de 2005 al 19 de septiembre de 2013 y concluyó con una misa presidida por el arzobispo Mario Aurelio Poli. El proceso recibió la ratificación formal en 2015 para que la causa pudiera avanzar al siguiente nivel. Fue reconocido por sus virtudes heroicas y elevado al título de “Venerable” por el papa Francisco el 24 de abril de 2021.
El 12 de septiembre de 1996 se produjo la promoción de su causa de beatificación cuando el arzobispo –más tarde cardenal– Jorge María Mejía invitó a los fieles a difundir el mensaje de Shaw.

