El petróleo supera los US$110 por tensión en Medio Oriente

El crudo vuelve a encarecerse en los mercados internacionales

Plataforma petrolera en medio de la crisis en Medio Oriente

NewsITe

Los precios internacionales del petróleo retomaron con fuerza la senda alcista y volvieron a ubicarse por encima de los US$110 por barril, en un escenario marcado por la prolongación del conflicto entre Estados Unidos e Irán y por la decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

En la rueda de este martes, el Brent —referencia para Europa— subía 3,23% hasta los US$111,73 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), marcador clave para el mercado estadounidense, avanzaba 4,07% y se negociaba en torno de los US$100,30. De esta manera, ambos benchmarks acumulan una suba superior al 50% desde el inicio de la guerra en la región.

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Antes de la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel sobre Teherán, el 28 de febrero, el Brent se ubicaba cerca de los US$73. El escalamiento del conflicto, sumado a las amenazas y bloqueos en el estrecho de Ormuz —paso estratégico por el que circula alrededor de una quinta parte del suministro mundial de crudo—, disparó la percepción de riesgo e impactó de lleno en los mercados energéticos.

La falta de avances concretos en las negociaciones entre Washington y Teherán para alcanzar un acuerdo de paz duradero y garantizar la plena reapertura de la vía marítima mantiene en vilo a los operadores. Cada señal de demora alimenta las expectativas de menores volúmenes de exportación y refuerza la presión sobre las cotizaciones.

El golpe de escena de Emiratos en la OPEP

En paralelo al frente bélico y diplomático, el mercado digiere otra noticia de alto impacto: Emiratos Árabes Unidos confirmó que dejará la OPEP a partir del 1 de mayo. Se trata del cuarto mayor productor del cartel, con una capacidad estimada en 3,5 millones de barriles diarios, que desde hace décadas jugaba un rol clave dentro del esquema de cuotas de producción.

Con su salida, Abu Dabi buscará ganar margen de maniobra para decidir de manera autónoma cuánto crudo llevar al mercado, sin las restricciones de la alianza que históricamente coordinó recortes y aumentos de bombeo para influir en los precios internacionales. Analistas del sector advierten que este movimiento puede incrementar la volatilidad y reconfigurar el mapa de poder dentro del mercado petrolero.

Declaraciones oficiales y posibles impactos

El ministro de Energía emiratí, Suhail Mohamed al-Mazrouei, señaló que la decisión “responde a una revisión integral de la política de producción y de nuestra futura capacidad”, y remarcó que se trata de una medida basada en el “interés nacional” del país.

“Reafirmamos nuestro aprecio por la alianza de la OPEP y les deseamos el mayor éxito. Durante el tiempo que estuvimos en la organización, hemos realizado importantes contribuciones y aún más grandes sacrificios para el beneficio de todos”, afirmó al-Mazrouei.

En el corto plazo, la combinación de guerra en Medio Oriente, incertidumbre sobre el tránsito en el estrecho de Ormuz y reacomodamientos dentro de la OPEP configura un escenario de elevada sensibilidad para el mercado petrolero global. Para economías importadoras como la argentina, una prolongación de los precios altos del crudo podría traducirse en mayores costos energéticos, presión adicional sobre la inflación y desafíos para la balanza comercial.

Los próximos días estarán marcados por las señales diplomáticas en torno al conflicto entre Estados Unidos e Irán y por las definiciones de Emiratos sobre su nueva estrategia de producción, variables que el mercado seguirá de cerca para anticipar el rumbo del precio del petróleo.

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