Un llamado urgente a la paz desde el Vaticano en Pascua

NewsITe
Buenos Aires, 5 de abril (NA) – En una celebración de Pascua marcada por la preocupación global, el papa León XIV reclamó el cese inmediato de los conflictos armados en el mundo y advirtió sobre el avance de la indiferencia frente al sufrimiento ajeno. Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el Pontífice pronunció el tradicional mensaje urbi et orbi, en el que imploró a Dios “que conceda su paz a un mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia”.
Ante una multitud estimada en 50.000 fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, León XIV pidió una verdadera “conversión” a la paz que nazca del interior de cada persona. “La paz que Jesús nos da no es una que simplemente silencia las armas, sino una que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros”, subrayó. Con tono firme pero sereno, exhortó: “¡Que quienes empuñan las armas las depongan! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz! ¡No una paz forjada por la fuerza, sino por el diálogo!”.
El Papa insistió en que la violencia y el odio no pueden ser aceptados como parte del paisaje cotidiano. Advirtió sobre el riesgo de acostumbrarse a la muerte de miles de personas en distintos frentes de guerra y alertó frente a lo que llamó la “globalización de la indiferencia”. “Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes”, advirtió, en un mensaje que resonó entre representantes diplomáticos, autoridades religiosas y peregrinos de diversos países.
En este contexto, León XIV convocó a fieles y no creyentes a participar de una Vigilia de Oración por la Paz el próximo sábado 11 de abril en la Basílica Vaticana. El objetivo, remarcó, es levantar la voz frente a la lógica de la guerra y abrir espacios a la reconciliación y al encuentro. “Hagamos oír el clamor de paz que brota del corazón”, pidió, al tiempo que recordó el legado pacifista de sus predecesores y la enseñanza central de la Pascua: la victoria de la vida sobre la muerte.
Una paz fundada en la no violencia y el diálogo
Al profundizar su mensaje, el Pontífice sostuvo que la resurrección de Cristo se hizo realidad mediante una fuerza “totalmente no violenta”, semejante a la decisión de un corazón herido de renunciar a la venganza. Para León XIV, esa es la verdadera energía capaz de sanar vínculos rotos y construir relaciones respetuosas entre los pueblos, más allá de sus diferencias políticas, culturales o religiosas.
- Reclamo de cese de hostilidades y renuncia a la lógica de la guerra.
- Llamado a líderes políticos y militares a elegir el diálogo por encima de la fuerza.
- Convocatoria a una Vigilia de Oración por la Paz el 11 de abril en el Vaticano.
- Advertencia sobre la “globalización de la indiferencia” ante la violencia.
“En esta fiesta, abandonemos todo deseo de contienda, dominación y poder”, exhortó el Papa, al invitar a los presentes a comprometerse personal y comunitariamente con la paz. Tras los saludos en diez idiomas y el anuncio de la indulgencia plenaria a cargo del cardenal Dominique Mamberti, León XIV encomendó especialmente a las víctimas de la guerra y a quienes cargan con dolores silenciosos. Su mensaje dejó planteado un desafío que trasciende fronteras: no resignarse a la violencia como destino inevitable y trabajar, desde cada lugar, por un mundo menos dominado por el odio y más abierto al diálogo.
“La fuerza con la que Cristo resucitó es totalmente no violenta” – Papa León XIV.
De este modo, la Pascua en el Vaticano se convirtió no solo en una celebración litúrgica, sino en un llamado político, social y espiritual a frenar la espiral bélica y a reconstruir tejidos de solidaridad frente a la indiferencia global.

