El mensaje del Papa León XIV sobre memoria histórica y paz

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Durante el tradicional rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV llamó a no olvidar la Historia y a aprender de ella para evitar repetir los errores del pasado. El Sumo Pontífice centró su reflexión dominical en el valor de la memoria, la justicia y la paz, con un mensaje que resonó más allá del Vaticano y volvió a poner en agenda el debate sobre la violencia y los conflictos en el mundo contemporáneo.
En su intervención, el Pontífice envió una bendición especial a los habitantes de Pescantina, una localidad cercana a Verona, en el norte de Italia. Allí, la comunidad se reunió en torno a un monumento que recuerda a las personas deportadas y tomadas prisioneras durante la Segunda Guerra Mundial. El gesto del Papa apuntó a subrayar la importancia de honrar a las víctimas y mantener viva la memoria de los horrores del conflicto bélico para que no vuelvan a repetirse.
León XIV remarcó que «no hay que olvidar, sino aprender de la historia para no caer de nuevo en los errores del pasado», y vinculó esta reflexión con la necesidad de promover una cultura de paz. Según destacó, el «don de la paz» es capaz de suspender rivalidades, superar resentimientos y unir a las personas en un clima de gratitud y reconciliación, tanto a nivel personal como social.
En esa línea, el Papa sostuvo que «es una gracia ser colaboradores de Dios, trabajar en su viña, servir a su Reino de justicia y paz», e insistió en que no hay lugar para la envidia ni la división cuando irrumpe la novedad de Dios. El mensaje se leyó también como una invitación a revisar actitudes cotidianas marcadas por la competencia, el individualismo y la lógica del mérito entendido únicamente como esfuerzo personal.
Contra la lógica del mérito y la cultura de la división
Al profundizar su reflexión, León XIV advirtió sobre el riesgo de creer que todo lo que una persona es o consigue se debe solo a sus propios méritos. «Dios tiene caminos diferentes y pensamientos nuevos incluso para aquellos que se consideran los primeros y creen haberse ganado lo que son», planteó, al subrayar que la vida y las oportunidades de cada uno también están atravesadas por dones, gracias y contextos que exceden la voluntad individual.
Para el Papa, esta mirada invita a abandonar posturas que fomentan la desigualdad y el enfrentamiento social. En lugar de sostener una lógica de exclusión, llamó a construir comunidades más solidarias, capaces de reconocer la dignidad de cada persona y de trabajar juntas por un futuro basado en la justicia, la verdad y la paz.
- Memoria de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial en Pescantina.
- Llamado a superar la envidia, la división y el individualismo.
- Reafirmación de la paz como don que une a las personas.
- Crítica a la idea de mérito entendido de manera aislada y autosuficiente.
«No hay que olvidar, sino aprender de la historia para no caer de nuevo en los errores del pasado» — Papa León XIV.
En el cierre de su mensaje, el Pontífice instó a «buscar a Dios mientras se deja encontrar» y a dejar de lado pensamientos y actitudes que alimentan la confrontación. Su llamado, en un contexto global atravesado por guerras, discursos de odio y crisis humanitarias, vuelve a poner en el centro la responsabilidad colectiva de construir una sociedad donde la memoria, la justicia y la paz sean pilares innegociables.

