El OIEA eleva la presión y lleva el caso nuclear iraní a la ONU

El organismo nuclear de la ONU escala el conflicto con Teherán

Sede del OIEA y bandera de Irán

NewsITe

El Consejo de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) aprobó en Viena una resolución que remite el caso nuclear iraní al Consejo de Seguridad de la ONU, al considerar que Teherán incumple de manera reiterada sus obligaciones de información y acceso a instalaciones clave. Se trata de la primera vez en dos décadas que el dossier iraní vuelve formalmente al máximo órgano de seguridad internacional.

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La iniciativa fue impulsada por Reino Unido, Francia, Alemania y Estados Unidos, y cosechó 23 votos a favor, tres en contra (Rusia, China y Níger) y ocho abstenciones, según el texto citado por medios internacionales. Más allá de su fuerte impacto político, la medida se interpreta como mayormente simbólica, ya que Moscú y Beijing —aliados de Irán— cuentan con poder de veto frente a eventuales sanciones.

Desde Teherán, la reacción fue inmediata. El embajador iraní ante los organismos internacionales en Viena, Reza Najafi, calificó la resolución como una “herramienta política” impulsada por Washington y sus socios occidentales. Aseguró que Irán cooperará con el OIEA solo en la medida en que las circunstancias de seguridad lo permitan y adelantó que, a juicio de su gobierno, el pronunciamiento “carece de fundamento y no dará ningún resultado concreto”.

Acusaciones cruzadas y objeciones de Irán

El viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, acusó a Estados Unidos e Israel de atacar instalaciones nucleares que están bajo salvaguardias del OIEA y luego utilizar los daños y la interrupción de las inspecciones como argumento para impulsar la resolución. A través de la red X, el funcionario denunció que, con este tipo de maniobras, las potencias occidentales intentan encubrir el fracaso de su política hacia Irán.

Teherán sostiene que su programa nuclear tiene fines exclusivamente civiles y reitera su derecho al uso pacífico de la energía atómica. En contraste, tanto Israel como Estados Unidos llevan años señalando que la república islámica busca, en los hechos, la capacidad de fabricar un arma nuclear, acusación que Irán rechaza de forma sistemática.

El OIEA, por su parte, remarca desde hace meses que la combinación de falta de información, limitaciones de acceso y daños en varias instalaciones genera una “preocupación por la proliferación” que no puede ser ignorada. El director general del organismo, el argentino Rafael Grossi, advirtió recientemente que restablecer el acceso de los inspectores a los principales complejos nucleares tendría “repercusiones positivas” para la posición internacional de Irán y para la confianza en el carácter pacífico de su programa.

Reservas de uranio y guerra en la región

El entorno de seguridad se volvió aún más delicado tras la guerra de doce días lanzada por Israel, con apoyo estadounidense, en junio de 2025, que incluyó ataques a instalaciones nucleares iraníes. Desde entonces, el OIEA no ha podido verificar in situ información clave sobre el estado del programa, lo que complica el seguimiento técnico y político del caso.

  • Antes de los bombardeos de 2025, el organismo estimaba que Irán poseía unos 440 kilos de uranio enriquecido al 60 %, muy cerca del umbral del 90 % necesario para uso militar.
  • Esa cifra excedía de manera notable el límite del 3,67 % fijado en el acuerdo nuclear de 2015, hoy prácticamente desactivado.
  • El destino de esas reservas desde mediados de 2025 permanece sin confirmar por parte de los inspectores.

En este contexto, la resolución del Consejo de Gobernadores “reitera su llamamiento” a Irán para que corrija urgentes incumplimientos y exige que participe “seriamente y sin condiciones previas” en conversaciones destinadas a reconstruir la confianza en el carácter pacífico de su programa nuclear. A la vez, la misión iraní en Viena reclama que el OIEA evite informes “subjetivos” y pide a Grossi que exija a Estados Unidos e Israel el cese de lo que describe como ataques ilegales.

“Sin transparencia total y acceso efectivo del OIEA, las dudas sobre la finalidad del programa nuclear iraní seguirán en el centro de la agenda del Consejo de Seguridad”, advierten analistas internacionales.

Mientras las potencias miden costos y beneficios de escalar la presión, el expediente iraní regresa al Consejo de Seguridad con un escenario regional convulsionado y un margen de maniobra diplomático cada vez más estrecho. La atención estará puesta ahora en si el nuevo capítulo abre una puerta a la negociación o profundiza el camino de la confrontación.

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