Monseñor Hugo Santiago, Obispo de la Diócesis de San Nicolás, se refirió especialmente al rol de “todos quienes tenemos responsabilidades”. En la homilía que pronunció en el Santuario ante una multitud de fieles que participaron de un nuevo aniversario de María del Rosario de San Nicolás, el líder católico centró especialmente su mensaje en las figuras de “padres, maestros, sacerdotes, políticos, gremialistas, empresarios, comerciantes y dirigentes de todo tipo”. Instó a “trabajar por la dignidad humana y la paz social, desarmando las palabras de toda violencia y agresión, reemplazándolas por gestos que construyan, animen y unan”.

De la redacción de EL NORTE
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En el marco de una multitudinaria celebración del cuadragésimo tercer aniversario de la aparición de la Virgen del Rosario de San Nicolás, el Obispo de San Nicolás, monseñor Hugo Santiago abogó por una dirigencia que trabaje con “amor y responsabilidad” por la “dignidad humana y la paz social”. En la homilía que pronunció en la explanada del Santuario durante la misa central del festejo mariano, el líder católico diocesano bregó por “una nación donde se dé prioridad a la promoción de los más pobres y desvalidos”.
En una celebración religiosa cuyo lema fue «Madre, tu mirada nos sostiene», Santiago destacó con especial énfasis la ausencia de pecado original en el espíritu de la madre de Jesús. “El corazón del hombre está enfermo desde el pecado original y eso le impide cumplir los mandamientos. Por tanto, el Pueblo de Dios no puede constituir una nación donde reine la justicia, la honestidad, la solidaridad; donde se le dé prioridad a la dignidad de la persona y a la promoción de los más pobres y desvalidos (…). María, al nacer sin pecado original, no tiene esta enfermedad ni sufre la esclavitud del pecado, su corazón sano movido por el Espíritu Santo, siente la ley de Dios como una tendencia interior”.
El Obispo invocó en ese punto un pensamiento del papa san Pablo VI, quien decía: «No habrá cambio social si no cambian los corazones de quienes animan ese cambio». Y expresó: “Por eso, en esta eucaristía rezamos a María por todos, pero especialmente por los que tenemos responsabilidades: padres, maestros, sacerdotes, políticos, gremialistas, empresarios, comerciantes, dirigentes de todo tipo; en fin, por todos aquellos a los cuales Dios nos ha confiado personas para que nos hagamos cargo de ellos con amor y responsabilidad, y como quiere el Papa León XIV que pronto nos visitará, juntos trabajemos por la dignidad humana y la paz social, desarmando las palabras de toda violencia y agresión, reemplazándolas por gestos que construyan, animen y unan”.

