Parece mentira, pero a falta de tres días para el Mundial, Doha aún no respira fútbol. La ciudad muestra un ritmo que sin dudas se ve influenciado por los miles de visitantes, pero que aún están lejos de darle a la capital qatarí el clima de Copa del Mundo que imaginábamos.

EZEQUIEL GUISONE
Desde Qatar, Enviado especial
El taxista que nos llevó desde el Aeropuerto Internacional Hamad a nuestro alojamiento nos sorprendió con una frase: “ustedes son los primeros pasajeros que vienen al Mundial que subo en el día”. Llamativo, pero rápidamente comprobable. Nos alcanzaron menos de 24 horas para darnos cuenta de que aún no se armó la fiesta mundialista en Doha.
Los sectores dispuestos para recibir a los fanáticos de todo el mundo están preparados, a la espera de la llegada masiva de cientos de miles de personas para el fin de semana, cuando la máxima cita del fútbol mundial se ponga en marcha en Al Bayt Stadium con el choque entre los locales y Ecuador.
A medio terminar
Qatar era hace algunos meses una ciudad en “construcción” de cara a la Copa del Mundo. Y a tres días del inicio, lo sigue siendo. Los puntos de atracción turística que pudimos recorrer en estas primeras horas lucen impecables, pero en los alrededores abundan las grúas, las vallas, los conos naranjas y cientos de trabajadores buscando que todo esté listo lo antes posible. A las claras, no llegarán.
Arshentina Messi
Argentina es recontra local en Doha gracias a nuestros amigos asiáticos fanáticos del número 1 del mundo. Por lejos, la camiseta albiceleste pica en punta en el ranking de fanáticos que se ven en las calles. Aunque claro, ninguno de ellos habla español. “Messssi” y el resto. Di María y Dybala también tienen su reconocimiento popular. Cuando notan que quien les habla es argentino, se acercan de inmediato a saludar y a mostrar toda su pasión. Hasta el momento, el mundial es de todos ellos.


