La Organización Meteorológica Mundial advirtió que las concentraciones de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso alcanzaron máximos históricos durante 2025. Al mismo tiempo, el organismo proyecta que el actual episodio de El Niño podría registrar valores nunca observados y aumentar el riesgo de lluvias intensas, sequías, inundaciones e incendios durante los próximos meses.

La concentración de los principales gases de efecto invernadero alcanzó niveles récord en la atmósfera y elevó una nueva señal de alerta sobre el comportamiento del clima mundial. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó máximos históricos durante 2025 y advirtió que el actual episodio de El Niño podría profundizar durante los próximos meses los fenómenos meteorológicos extremos.
El dióxido de carbono alcanzó una concentración media global de 426,8 partes por millón durante 2025, un nivel equivalente al 153% del registrado antes de la industrialización. El metano llegó a 1.948 partes por mil millones, mientras que el óxido nitroso se ubicó en 339,1 partes por mil millones.
Además, la cantidad de dióxido de carbono aumentó 2,8 partes por millón entre 2024 y 2025. El incremento superó el promedio registrado durante la última década y consolidó una tendencia que preocupa a los especialistas por la permanencia de estos gases durante décadas e incluso siglos.
Según consignó Infobae a partir del último boletín de la OMM, el organismo mide la cantidad de gases que ya permanecen acumulados en la atmósfera y no solamente las emisiones generadas durante cada año. Esa diferencia resulta central porque permite dimensionar la carga de sustancias que continúa atrapando calor aun cuando las emisiones futuras puedan reducirse.
El dióxido de carbono constituye el principal gas de efecto invernadero de larga duración vinculado con el calentamiento global. Cerca de la mitad del CO2 liberado cada año permanece en la atmósfera, mientras que los océanos, bosques, suelos y otros ecosistemas absorben el resto.
Un El Niño que podría superar todos los registros
La preocupación aumenta por la evolución del actual fenómeno de El Niño. La OMM proyecta que la anomalía de temperatura superficial en el Pacífico tropical podría alcanzar hasta 3,8 grados entre noviembre de 2026 y enero de 2027, un valor que superaría todos los antecedentes conocidos.
La secretaria general del organismo, Celeste Saulo, señaló que nunca se registró anteriormente una anomalía de esa magnitud. El dato corresponde exclusivamente al calentamiento de las aguas superficiales en la región del Pacífico donde se desarrolla El Niño y no implica que la temperatura promedio de todo el planeta aumente en esa proporción.
Un episodio particularmente intenso puede modificar la distribución de las precipitaciones en distintas regiones y aumentar la posibilidad de sequías, inundaciones, ciclones y lluvias extraordinarias. También puede favorecer incendios forestales y reducir la capacidad de la vegetación para absorber dióxido de carbono.
Ese último efecto genera una preocupación adicional. Las sequías y el estrés provocado por temperaturas elevadas reducen la capacidad de bosques, suelos y otros ecosistemas para retirar carbono de la atmósfera, mientras que los incendios liberan nuevamente grandes cantidades de gases.
Infobae recogió además el análisis de la investigadora del Conicet y profesora emérita de la Universidad de Buenos Aires Matilde Rusticucci, quien planteó que la combinación entre calentamiento global y un episodio intenso de El Niño podría colocar a 2026 entre los años más cálidos desde que existen registros.
Sobre el centro de Argentina, la especialista señaló que continúan las condiciones favorables para lluvias intensas. También explicó que una mayor presencia de nubosidad puede moderar temporalmente las temperaturas extremas, aunque la evolución dependerá del comportamiento atmosférico de los próximos meses.
Más energía disponible para fenómenos extremos
La acumulación de gases de efecto invernadero implica que la atmósfera retiene cada vez más calor. Ese excedente de energía puede influir sobre distintos componentes del sistema climático y generar condiciones propicias para eventos meteorológicos de mayor intensidad.
El metano también marcó un máximo histórico. Aunque permanece menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono, posee una elevada capacidad para retener calor. Sus fuentes incluyen procesos naturales y actividades humanas como la ganadería, los vertederos, los cultivos de arroz y la explotación de combustibles fósiles.
El óxido nitroso completó el récord simultáneo de los tres principales gases de efecto invernadero de larga duración analizados por la OMM. Su presencia se relaciona, entre otros factores, con el uso de fertilizantes, la quema de biomasa y determinados procesos industriales.
La OMM señaló además que los últimos once años fueron los más cálidos desde que existen registros. La permanencia del dióxido de carbono y de otros gases en la atmósfera implica que sus efectos continuarán durante décadas, aun cuando el volumen anual de emisiones pueda variar.
El organismo presentó estas cifras antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima COP31, prevista entre el 9 y el 20 de noviembre en Antalya, Turquía. El informe aportará información científica a las negociaciones internacionales mientras las estaciones de monitoreo mantienen el seguimiento de las concentraciones atmosféricas y de la evolución del actual episodio de El Niño.

