Productores del Delta entrerriano comenzaron a trasladar animales hacia campos más altos ante el riesgo de nuevas crecidas. En Buenos Aires, la atención está puesta en los excesos de agua, los caminos rurales y la infraestructura para enfrentar un escenario de mayores lluvias.

La llegada de un período marcado por El Niño ya comenzó a generar decisiones concretas en el sector agropecuario. Productores de las zonas de islas de Entre Ríos están trasladando parte de su hacienda hacia campos más altos para anticiparse a posibles crecidas de los ríos y evitar complicaciones si aumentan las lluvias.
En el Delta entrerriano hay alrededor de 492.000 cabezas de ganado, por lo que cualquier incremento importante de los niveles de agua requiere planificación y movimiento anticipado de los animales.
La situación también es seguida con atención en la provincia de Buenos Aires, especialmente en las zonas que ya presentan excesos hídricos. Allí, además del estado de los campos, preocupa la capacidad de los caminos rurales para permitir el traslado de hacienda y maquinaria en caso de nuevas precipitaciones intensas.
El escenario adquiere mayor relevancia porque los pronósticos anticipan lluvias superiores a las normales durante los próximos meses en buena parte del centro y este del país. El fenómeno podría alcanzar una intensidad importante hacia fin de año y extender sus efectos hasta comienzos de 2027.
Para los productores bonaerenses, el antecedente de las últimas inundaciones vuelve a poner el foco en el mantenimiento de canales, las obras hidráulicas y, especialmente, los caminos rurales. Si el agua vuelve a ganar terreno, contar con vías transitables será determinante para poder sacar la producción y poner a resguardo la hacienda.
Mientras Entre Ríos ya comenzó a mover animales para ganar tiempo, en Buenos Aires la advertencia apunta a la necesidad de anticiparse al problema y reforzar la infraestructura antes de que las lluvias obliguen a actuar de urgencia.

