El Mundial “para pocos”, con un éxito imposible de ocultar

Estados Unidos está batiendo récords de asistencia y facturación, con estadios repletos y un clima mundialista que sorprendió al mundo. Un show que está cada vez más lejos del fanático futbolero.

70.649 espectadores presentes en el partido entre Argentina y Austria, disputado en el AT&T Stadium de Dallas.
Ezequiel Guisone
Desde Dallas, enviado especial

“Vendo el auto y me voy al mundial”. Tantas veces escuchamos esta frase por parte de argentinos a los cuales la planificación nos cuesta un poco, pero que somos capaces de hacer lo que sea para vivir la fiesta mundialista en primera persona, en el lugar del mundo en el que fuese la cita.

Para este mundial de Estados Unidos, México y Canadá, vender el auto te alcanzaría -con suerte- para viajar y ver uno o dos partidos de la fase de grupos. Pese a que Norteamérica ofrece una gran variedad de alojamientos y combinaciones de vuelos para poder llegar y establecerse (Qatar fue mucho más complejo), el precio de las entradas dejó afuera de las canchas a miles de fanáticos futboleros.

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El presidente de FIFA, Gianni Infantino no anduvo con vueltas ante los cuestionamientos acerca del valor de los boletos mundialistas: “los precios están a la altura de los grandes espectáculos deportivos del mundo”, y la reventa “se regula por oferta y demanda”.

Países Bajos vs Suecia, con 68.777 espectadores en las tribunas del NGR Stadium en Houston.

Y no hay cómo escaparle a ese análisis. Esta Copa del Mundo es un éxito de concurrencia, luego de un Qatar al cual los hinchas de muchos países (sobre todo los europeos) prefirieron evitar. Los estadios están repletos y la fiesta se vive en las calles y los parques públicos de cada una de las sedes.

Al ser el Mundial con más partidos de la historia (104) se esperaban cifras récord, pero quizás no tan temprano. Al día de hoy, cuando aún no finalizó la fase de grupos, esta Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá ya es la que más espectadores ha tenido en sus estadios en toda la historia.

FIFA y Estados Unidos parecen estar hechos “el uno para el otro” en este momento de soccer extremadamente comercializado.

Numerosos hinchas en el área comercial de uno de los estadios mundialistas.

Y el argumento que al estadounidense “no le interesa el fútbol” va perdiendo fuerza, porque buena parte del público que asiste a las canchas son norteamericanos, y cada vez más niños y jóvenes se inician en el deporte a través de las academias que se multiplican mes a mes. Parece que por fin, después de tantos intentos, Estados Unidos podrá meter al “soccer” dentro de su nunca saturado mercado de deportes populares y millonarios.

Tribunas llenas en estadios de Estados Unidos.

Para los argentinos, donde la pasión es más fuerte que la razón y que la billetera, no deja de ser una pésima noticia. El Mundial nos va a quedar cada vez más lejos.

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