El mayor iceberg del planeta queda varado frente a la isla de Georgia del Sur

El A23a abarca una superficie de 3.672 kilómetros cuadrados, un tamaño comparable a más del doble de la ciudad de Londres y ligeramente inferior al del estado de Rhode Island, en Estados Unidos. Se desprendió de la plataforma de hielo Filchner, en la Antártida, en 1986 y permaneció más de tres décadas anclado en el lecho marino del mar de Weddell.

El mayor iceberg del planeta queda varado frente a la isla de Georgia del Sur
El mayor iceberg del planeta queda varado frente a la isla de Georgia del Sur.

El iceberg A23a, considerado el más grande del mundo, se ha detenido frente a la isla de Georgia del Sur tras derivar por el océano Austral desde 2020. Con un peso de 1,1 billones de toneladas métricas, la masa de hielo ha quedado encallada en la plataforma continental, a unos 90 kilómetros de la costa de este Territorio Británico de Ultramar, según informó el British Antarctic Survey (BAS) en un comunicado emitido este martes.

El A23a abarca una superficie de 3.672 kilómetros cuadrados, un tamaño comparable a más del doble de la ciudad de Londres y ligeramente inferior al del estado de Rhode Island, en Estados Unidos. Se desprendió de la plataforma de hielo Filchner, en la Antártida, en 1986 y permaneció más de tres décadas anclado en el lecho marino del mar de Weddell. No fue hasta 2020 cuando comenzó a desplazarse con las corrientes oceánicas, aunque en 2024 se vio temporalmente atrapado alrededor de una montaña submarina, demorando su recorrido hacia el norte.

En un principio, los científicos temían que el desplazamiento del iceberg pudiera afectar el acceso a las zonas de alimentación de las focas y pingüinos que habitan en Georgia del Sur. Sin embargo, la posibilidad de que esto ocurra se ha reducido tras confirmarse que el A23a permanece encallado. “Si el iceberg permanece encallado, no esperamos que afecte significativamente a la fauna local de Georgia del Sur”, explicó Andrew Meijers, oceanógrafo del BAS.

El especialista también destacó que la presencia del iceberg podría generar ciertos beneficios ecológicos. “Los nutrientes agitados por el encallamiento y su derretimiento pueden aumentar la disponibilidad de alimentos para todo el ecosistema regional, incluidos los carismáticos pingüinos y focas”, afirmó.

Si bien el A23a mantiene su estructura, los científicos advierten que, con el tiempo, podría fragmentarse y derretirse, tal como ha ocurrido con otros icebergs que han seguido una ruta similar. “Ahora que está encallado, es aún más probable que se rompa debido al aumento de tensiones, pero esto es prácticamente imposible de predecir”, explicó Meijers.

El fenómeno ocurre en un contexto de cambios alarmantes en la Antártida, donde el calentamiento global está generando impactos de gran magnitud, con posibles repercusiones en el aumento del nivel del mar a escala mundial.

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