Vuelve al país “El Loco de Asís”, la obra que cautivó al Papa Francisco

“El loco de Asís” fue escrita y es dirigida por Manuel González Gil, cuenta con música de Martín Bianchedi y coreografía de Rubén Cuello.

La vida de un santo llevada al escenario

La obra musical de teatro, “El Loco de Asís”, que hace poco más de 40 años se estrenó en Argentina y que gracias al visto bueno del Papa Francisco no fue censurada ni retirada de la cartelera, regresa al país en abril. Por primera vez se presentará en el Teatro Marín de San Isidro, en Av. Del Libertador 17115.

La obra fue escrita y es dirigida por Manuel González Gil. Cuenta con la música de Martín Bianchedi y la coreografía de Rubén Cuello, junto a un numeroso elenco de jóvenes.

La historia muestra el mensaje del despojo y la pobreza que pregonaba San Francisco de Asís. Se trata del mensaje de un hombre santo que vivió la pobreza del mundo como propia, las injusticias del mundo como sus injusticias y que se comprometió con sus verdades hasta sobrepasar los límites del ser humano.

El Papa Francisco y su “visto bueno”

El Papa Francisco, en ese entonces el sacerdote Jorge Bergoglio, llegó a ver la obra El Loco de Asís debido a la controversia que se generó tras su estreno, especialmente en el ámbito católico. Ante las críticas y cuestionamientos, la Iglesia decidió enviar un veedor para evaluar el contenido del musical y determinar si debía continuar en cartelera o suspenderse.

En el verano de 1983, la Iglesia en Argentina designó a Bergoglio, quien en ese momento era el rector del Colegio Máximo de San Miguel y una figura influyente dentro de los Jesuitas, para asistir a la función. Su misión era analizar la obra y emitir un juicio sobre su permanencia en escena.

Según recordó Manuel González, el encuentro con Bergoglio fue significativo. Durante la conversación, el sacerdote le hizo una sola pregunta: quería entender por qué en la obra se decía que Dios tenía sonrisa. La respuesta de González fue clara: “Creo que si alguien en este mundo podía hacer reír a Dios, ese era Francisco de Asís”.

La reacción de Bergoglio fue inesperada: sonrió y le indicó que continuara con la obra. De este modo, El Loco de Asís recibió el visto bueno de quien, años más tarde, se convertiría en el Papa Francisco.

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