El hijo de “Yiya” Murano afirma que hubo otras tres mujeres asesinadas por su madre

El hijo de la “envenenadora de Monserrat” suma nuevas acusaciones

La figura de María Bernardina de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, conocida popularmente como “Yiya” Murano o “la envenenadora de Monserrat”, vuelve a quedar en el centro de la escena. Su hijo, Martín Murano, aseguró que además de las tres víctimas por las que su madre fue juzgada y condenada, habría al menos otros tres homicidios anteriores, también vinculados a presuntas estafas y a mujeres mayores que manejaban dinero.

Yiya fue condenada por los crímenes de Carmen “Mema” Zulema del Giorgio de Venturini —prima segunda de la acusada—, su vecina Nilda Adelina Gamba y la amiga de esta última, Lelia Elida “Chicha” Formisano de Ayala. Según el testimonio de Martín, antes de estos hechos hubo otras tres mujeres que murieron en circunstancias que considera “misteriosas” y que, a su entender, también podrían cargar la firma criminal de su madre.

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“Me cayó la ficha hace unos años y lo investigué bastante. Había tres mujeres, mayores de edad y casi sin familia, que invirtieron dinero. Eran señoras solas y también fallecieron de manera misteriosa. No sé el tiempo que pasó entre una muerte y otra, pero fue antes de las víctimas que todos conocemos”, relató en el programa “Tiempo de Policiales”, que se emite por ATP Stream.

Nuevas sospechas y un pasado rodeado de violencia

De acuerdo con lo que pudo reconstruir Noticias Argentinas, Martín trazó una comparación contundente para dimensionar el cuadro: “Fue como si murieran de un balazo en la espalda tres vecinos de Carlos Robledo Puch. Esto más que una duda es una certeza”, afirmó. También destacó que entre esas presuntas víctimas y Yiya existía una relación de confianza y cierta amistad, lo que refuerza para él la hipótesis de homicidios vinculados a maniobras económicas.

En su testimonio agregó un dato macabro: dos de esas mujeres vivían en el mismo piso del edificio donde residía Jorge Eduardo Burgos, conocido como “el descuartizador de Barracas”, condenado por el brutal crimen y desmembramiento de Alcira Methyger en 1955, en un edificio de la calle Montes de Oca 280. “Ellas vivían en dos departamentos del tercer piso, en el otro vivía Burgos y en el cuarto piso vivía la hermana de Yiya. Podemos decir que mi infancia la pasé rodeado de Yiya y del ‘descuartizador’ Burgos”, describió.

Martín tenía 12 años cuando su madre fue detenida. A partir de entonces fue criado por Ignacia, la empleada doméstica, a quien considera su verdadera madre. “Me dediqué a pelear y no me enorgullece decirlo. Canalicé todo por las artes marciales y lo profesionalicé: soy instructor de tres disciplinas. Tuve muchas peleas callejeras, pero hoy soy una persona casi civilizada”, contó.

Series, documentales y la disputa por el apellido Murano

El caso de Yiya volvió a ganar exposición con la miniserie que se emitió originalmente por Flow y que luego pasó a la pantalla de El Trece. Según adelantó Martín, la producción podría continuar con una segunda parte “más ajustada a la realidad” de lo que fue la historia original.

Además, anticipó el estreno de un documental de Netflix sobre la vida de su madre, previsto para mediados de abril y con una duración cercana a los 96 minutos. La producción incluirá testimonios de periodistas, especialistas y personas que se vieron directamente afectadas por el caso. El lanzamiento será en simultáneo en varios países, lo que promete reavivar el interés internacional por una de las historias criminales más resonantes de la Argentina.

  • Martín Murano insiste en que el apellido que lleva lo honra por Antonio Murano, a quien reconoce como su verdadero padre afectivo.
  • Busca que la familia sea recordada por la figura de Antonio, pionero en la actividad de doble de riesgo en el país, y no por la célebre “envenenadora”.

“Quiero que el apellido Murano se recuerde por la persona que trajo a la Argentina la profesión de doble de riesgo y no por esa mujer”, enfatizó Martín.

Mientras proyecta una obra de teatro y nuevos libros sobre su historia, Martín intenta tomar distancia del legado criminal de Yiya. La combinación de nuevas denuncias, series y documentales vuelve a colocar bajo la lupa un caso que, a casi medio siglo de los envenenamientos que conmocionaron al país, sigue sumando capítulos y preguntas sin respuesta.

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