EL GOBIERNO PROVINCIAL PRESENTÓ EL PRIMER PRESUPUESTO CON PERSPECTIVA DE GÉNERO

Desde el gobierno provincial dieron a conocer las bases de la elaboración del Presupuesto 2022, que constituye una pieza histórica por su formulación desde la perspectiva de género. “Es un avance en la consolidación de un Estado provincial activo en la tarea de pensar y elaborar políticas públicas tendientes a la igualdad, la erradicación de todas las violencias por razones de género y la ampliación de derechos”, expresaron desde PBA.

Carolina Mitriani
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Con sanción el 29 de diciembre de 2021 se logró el primer Presupuesto con Perspectiva de Género en la provincia de Buenos Aires. Es el resultado del trabajo interministerial coordinado por el Ministerio de Hacienda y Finanzas, en conjunto con el Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual.

El trabajo se trazó entendiendo que el Estado tiene la responsabilidad de desarrollar políticas públicas que promuevan el desarrollo inclusivo de la comunidad, brindando igualdad de oportunidades para los y las habitantes de su territorio. “El Gobierno de la provincia de Buenos Aires tiene hoy como uno de sus ejes estratégicos prioritarios cerrar brechas de desigualdad, promoviendo la transversalización del enfoque de género en cada organismo público de la Provincia y en todas las políticas públicas que se implementen”, aseguraron desde la gobernación.

En aspectos generales, aunque la realidad indica lo contrario, los presupuestos suelen tener como trasfondo un supuesto de «neutralidad de género», es decir, la idea de que benefician a toda la comunidad sin distinción de géneros. Pero desde el gobierno provincial analizan que los presupuestos tienen impactos muy concretos en la vida de las personas: los más directos se vinculan con la forma concreta en que se gastan los recursos públicos y las prioridades a las que se asignan fondos a través del ciclo presupuestario. También existen efectos indirectos, como aquellos vinculados a cuestiones macroeconómicas, tales como el empleo o la inflación. Ninguno de ellos repercute por igual en varones, mujeres y diversidades”.



A partir de esa lectura, las preguntas que desagregan la nueva forma de distribuir las prioridades de los recursos bonaerenses parten de los siguientes cuestionamientos, que en términos de presupuestos «clásicos» no existen: ¿Qué tipos de empleo se están promoviendo? ¿Quiénes acceden a dichos empleos? ¿Qué impacto tiene en las responsabilidades familiares y tareas de cuidados una política determinada? ¿Refuerza estereotipos de género? ¿Quiénes se benefician de la construcción de una ruta u obra pública que favorece la circulación de vehículos? ¿Y quiénes se benefician si la misma favorece el transporte público? ¿Qué impacto de género puede tener el ajuste de un programa orientado al cuidado de personas mayores?

Buscando la constante incorporación de estas preguntas en la agenda diaria de las políticas públicas de la provincia, aseguran que esta medida “promueve la incorporación de las cuestiones de género en todo el ciclo presupuestario: tanto en su formulación, como en su discusión parlamentaria, en la ejecución y seguimiento, y en el momento de evaluación presupuestaria, de manera tal de contribuir de forma global a reducir las brechas de género y al cumplimiento de los derechos”.

El valor del tiempo

Uno de los puntos principales en el análisis de ese presupuesto parte de las diferencias en torno a la distribución del tiempo de ocio y responsabilidades. En este sentido, se afirma que las mujeres dedican mayor cantidad de horas a las tareas domésticas y de cuidado (tales como cocinar, limpiar, hacer los mandados, cuidar a los/as más pequeños o a personas mayores o con discapacidad) que son indispensables para la reproducción social de la vida. A pesar de ello, estos trabajos no suelen considerarse valiosos por su contribución a la economía y la mayoría de las veces son no remunerados.



A partir del estudio elaborado por el Ministerio de Géneros PBA, se conoce que “el 77% del total del tiempo dedicado al trabajo de cuidados y del hogar no remunerado lo invierten las mujeres, mientras que los varones apenas participan en un 23%. El 90% de las mujeres realiza tareas domésticas y de cuidado no remuneradas, dedicando en promedio casi 7 horas diarias, mientras que menos del 60% de los varones participa de estas labores, a las que les dedican 3,6 horas diarias en promedio. Esto es la mitad del tiempo que le dedican las mujeres a las mismas tareas”.

Puede observarse que las mujeres bonaerenses enfrentan mayores obstáculos para participar en el mercado laboral en relación a los varones. La brecha estructural promedio es de 20,7 puntos porcentuales entre el segundo trimestre 2019 y el segundo trimestre del 2021, lo que indica que de cada 100 varones 66 participan del mercado laboral, al tiempo que de cada 100 mujeres sólo 46 lo hacen.

Pobreza con cara de mujer

El estudio provincial que da como propuesta este nuevo presupuesto con perspectiva de género revela que “las mujeres jóvenes y/o de bajos ingresos presentan tasas de actividad, empleo y desempleo con peor desempeño con relación al resto de la población”. En este territorio, las mujeres se encuentran sobrerrepresentadas en los deciles de más bajos ingresos, donde 8 de cada 10 personas son mujeres. Este fenómeno es conocido como «feminización de la pobreza», dada la alta representatividad de las mujeres en los deciles más bajos de ingresos respecto a los varones.



La pandemia tuvo un doble impacto de género en el trabajo para las mujeres. Desde la provincia explican que se multiplicaron las tareas domésticas y de cuidado al interior de los hogares “dejando al descubierto el reparto desigual de dichas tareas, su imprescindibilidad y la falta de retribución por ellas. Por lo que la pandemia reforzó las brechas de género estructurales que caracterizan a ese tipo de tareas, ya que se distribuyeron emulando o reforzando desigualdades de género previas”.

Los datos recolectados expresan que la pandemia puso de manifiesto la fragilidad del empleo de las trabajadoras de casas particulares, sector que constituye la principal fuente de trabajo de las bonaerenses (1 de cada 5 ocupadas antes de la pandemia). En el segundo trimestre 2020 un 44% de las trabajadoras de casas particulares perdieron su fuente de ingresos y para fines de 2020 las ocupaciones en el sector representaban apenas el 67% de los niveles pre-pandemia y volvieron a derrumbarse con la llegada del verano.

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